¿Quién usó el celular de Julio César Mondragón después de su muerte?

Las evidencias que arroja esta investigación desmienten las conclusiones a las que había llegado la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ¿será tomada en cuenta esta información para llegar a la verdad?

Los periodistas Fancisco Cruz, Félix Santana y Miguel Ángel Alvarado, documentaron en el libro La guerra que nos ocultan el seguimiento de la señales telefónicas del celular de Julio César Mondragón Fontes, el normalista que fue asesinado, torturado y desollado, en Iguala. En su investigación descubrieron que el celular de Julio César estableció comunicación desde el Campo Militar 1 y desde el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISE). Este hallazgo contradice la versión oficial de las autoridades que defiende que el cuerpo de Julio César fue atacado por fauna salvaje. (Vía Aristegui Noticias)

De acuerdo con la investigación, el celular del normalista siguió funcionando mucho después de su muerte (el 26 de septiembre de 2014), hasta el 04 de abril de 2015.

En el libro se destaca que el 17 de octubre de 2014, se registró una llamada del celular que le pertenecía a Julio César hecha desde las instalaciones del Cisen. Después, el 23, 25 y 27 de octubre, se tiene el registro de llamadas desde el Campo Militar 1 en la Ciudad de México. 

Los autores de La guerra que nos ocultan aseguran que Julio César llevaba su celular el 26 de septiembre, día en que a él lo asesinaron y día en que desaparecieron sus 43 compañeros provenientes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa.  No obstante, el celular no pertenecía al inventario de objetos encontrados con su cadáver. (Vía Aristegui Noticias)

Este descubrimiento puede ser clave para descubrir qué fue lo que sucedió con los 43 estudiantes desaparecidos, los periodistas explican:

“las coordenadas que generaron las actividades después del 30 de septiembre de 2014, condujeron a un viaje sin desvíos hacia las entrañas de uno de los campos militares más importantes del país, en la Ciudad de México” (Vía Aristegui Noticias).

Las evidencias que arroja esta investigación desmienten las conclusiones a las que había llegado la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ¿será tomada en cuenta esta información para llegar a la verdad?

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