¿Qué tan vulnerables somos cuando navegamos en internet?

Si observamos el internet como una extensión tecnológica de nuestro sistema social, es decir, como un metasistema que se ha acoplado a las distintas operaciones comunicativas que se generan en la sociedad, podríamos decir entonces, que este es un espacio en donde se generan y se corren distintos tipos de riesgos.

Dichos riesgos son de distintas índoles: van desde operaciones financieras  en el sistema económico, o, en las consecuencias no deseadas de un mensaje político, hasta las posibilidades latentes de que cualquier usuario sea víctima de distintos tipos de delitos. Dejemos de lado las operaciones en donde el riesgo es explícitamente tomado por el usuario, tal como sucede en las operaciones económicas o políticas, y hablemos de los riesgos implícitos y latentes que corre cualquier usuario de internet.

Los delitos a los que los usuarios están más expuestos en caso de proporcionar sus datos personales o de que sean hackeados son: extorsión, usurpación de identidad, secuestro, pishing (obtención de información bancaria), así como distintos crímenes de índole sexual.

En el caso de México, la mayoría de estos delitos son cometidos contra personas que proporcionaron su información personal a sitios de dudosa procedencia o que no fueron cuidadosos de cerrar sus cuentas en computadoras públicas.

Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares publicada por el INEGI, en nuestro país utilizan internet un total de 65.3 millones de personas, es decir, alrededor de la mitad de la población.

Según información de The Competitive Intelligence Unit, de esos 65 millones, 75.8% son usuarios de redes sociales, de los cuales el 98% utiliza Facebook como su principal red; el 21% utiliza Instagram; Twitter el 21%; Youtube el 13% y Snapchat el 9%.

Uno de los delitos cibernéticos más comunes en nuestro país es el robo de identidad en los servicios financieros, solo en el primer trimestre de este año se presentaron un total de 19 mil denuncias, que equivalen a unos 352 millones de pesos. Por estas razones la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) impulsó una ley para que las instituciones financieras refuercen las medidas de seguridad para determinar la identidad de sus clientes, esto incluye generar bases de datos con las huellas dactilares de los clientes.

Hasta el momento no existen legislaciones con el alcance suficiente y la capacidad para reducir las vulnerabilidades y los riesgos que corren los usuarios que realizan distintas actividades en la red, por ejemplo, en México, 10 entidades federativas no cuentan con una ley de protección de datos personales, lo que pone en evidencia que no hay protocolos de acción contra este tipo de delitos. (Vía: El Economista)

Por tanto, es importante que las personas tomen consciencia de la latencia de los riesgos, es decir, de que siempre existen posibilidades de ser víctima de algún delito.

En ese sentido, es necesario que los usuarios de internet tomen medidas preventivas relacionadas a: aumentar la seguridad de las contraseñas de acceso a redes y correos, de no proporcionar datos personales y financieros a sitios no confiables, de cerrar sesiones en computadoras públicas o ajenas, entre muchas otras. (Vía: El Universal)

 

 

 

 

 

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