Primer Congreso Feminista en México: a cien años

Hace unos días se cumplieron cien años desde el Primer Congreso Feminista organizado en México, convocado el mes de enero de 1916 en Mérida, Yucatán.

Hace unos días se cumplieron cien años desde el Primer Congreso Feminista organizado en México, convocado el mes de enero de 1916 en Mérida, Yucatán con el objetivo de reflexionar y discutir los siguientes temas:

1. ¿Cuáles son los medios sociales que deben emplearse para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones?

2. ¿Cuál es el papel que corresponde a la Escuela Primaria en la reivindicación femenina, ya que aquélla tiene por finalidad preparar para la vida?

3. ¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el Estado, y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?

4. ¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente en la sociedad? (Jurídicas, UNAM)

A pesar de que haya pasado ya una centena de años, estas preguntas no han perdido su vigencia en el estado actual de las discusiones feministas. Los discursos que empleamos para hablar del papel de la mujer en la sociedad, la relevancia de su educación, las responsabilidades del Estado frente al problema de la opresión femenina y las funciones públicas que pueden ser asumidas por las mujeres continúan siendo ejes de una reflexión que está destinada a no terminar.

¿Cómo fue posible el comienzo de una crítica organizada a la diferenciación de funciones sociales, políticas y económicas entre mujeres y hombres? Quizá en un primer momento resulte sorprendente la noticia de que, en nuestro país, hubo a inicios del siglo XX una iniciativa importante para someter a escrutinio ideas, costumbres y tradiciones que marcaron durante muchos años la forma en que mujeres y hombres nos relacionamos con el mundo.

Para entender el surgimiento de la reflexión feminista colectiva en México, hay que recordar el panorama político del lugar donde sucedieron los hechos. En 1915 Venustiano Carranza nombró a Salvador Alvarado gobernador interino del estado de Yucatán con dos objetivos: el primero, alejar a Alvarado de su contrincante Álvaro Obregón y, el segundo, canalizar los altos ingresos económicos en la península por la producción de henequén.

Este hombre, Salvador Alvarado, fue un actor fundamental para la transformación política no sólo del estado gobernado por él, sino de todo el país, debido a la trascendencia que tuvieron muchas de sus propuestas legales para la escritura de la Constitución de 1917. Para el momento en que Alvarado (1889, Culiacán – Palenque, 1924) gobernó Yucatán, había pertenecido al Partido Liberal en 1906, trabajado en el Periódico Revolucionario de los hermanos Flores Magón, participado en la Huelga de Cananea y vivido un exilio en Estados Unidos. Alvarado tuvo una formación autodidacta que lo acercó a la lectura de autores del socialismo utópico (como Saint Simon, Samuel Smiles y Robert Owen). El conocimiento de esa corriente política aunado a su experiencia en el país vecino lo dotaron de ideas relacionadas con el socialismo, por un lado, y con el progreso económico, por otro.

Toda la estructura del nuevo gobierno diseñado por Alvarado para su gubernatura incluía, a distintos niveles, a la mujer como sujeto primordial de la acción política:

“Yo siempre he creído que, mientras no elevemos a la mujer, nos será imposible hacer patria” (vía Jurídicas UNAM)

Para Alvarado fue muy importante, por ejemplo, establecer regulaciones legislativas que organizaran el gremio de la prostitución de manera que no resultara perjudicial para las mujeres que trabajaban en eso. Durante su administración lanzó también una Ley Femenina que estipulaba los 21 años como edad de emancipación tanto del hombre como de la mujer, debido a que anteriormente (y durante muchos años en el resto de la república), mientras que los varones alcanzaban la independencia jurídica a esa edad, las mujeres la obtenían hasta los 30 años o cuando contraían matrimonio.

A la par de un gobierno de avanzada, como el de Alvarado, otro factor determinante fue la localización geográfica del estado, que permitía la circulación de ideas internacionales sobre el feminismo, así como la noticia de los congresos feministas organizados en el periodo de 1888 a 1890 en París, Washington, Chicago y Londres.

En 1870 se fundó en Yucatán “Siempreviva”, sociedad feminista de mujeres que promovió la apertura de una escuela particular para niñas, en funcionamiento hasta 1886. Después, este organismo se unió al Instituto Literario de Niñas, iniciativa gubernamental y pública, donde se impartían clases de derecho constitucional, geometría, geografía, astronomía, música y lenguaje.

Cuando apareció la convocatoria al Primer Congreso Feminista en México, Alvarado nombró como principal organizadora a Consuelo Zavala y Castillo. Las reuniones se celebraron del 13 de noviembre de 1915 al 9 de enero de 1916; en total participaron 620 congresistas, procedentes de diversas regiones del estado. Las opiniones que se presentaron por medio de ponencias en el Congreso, se dividieron entre las que optaban por una postura radical que exigiera cambios en el Código Civil Federal, sobre todo en cuestiones relacionadas con la educación y la participación pública de las mujeres en el campo de la política; y las que defendían una postura conservadora al respecto.

Una de las cuestiones más discutidas fue sobre el derecho de la mujer al voto. Las delegadas radicales deseaban que las mujeres mayores a 21 años pudieran votar y proponerse como candidatas a elecciones municipales y a desempeñar cargos consejiles. A pesar de que no se alcanzó ninguna resolución final sobre estos temas, hubo acuerdo en la importancia de discutirlos y se sembraron las bases para el Segundo Congreso Feminista, celebrado con carácter nacional del 23 de noviembre al 2 de diciembre de 1916. En este encuentro tampoco se loró el sufragio para la mujer, pero la lucha que comenzó en ese momento fue determinante para que el interés de un gran sector de mujeres por participar en la vida pública y política del país se tornara visible. Cabe recordar que en México la capacidad de participar en las elecciones fue otorgada a la mujer hasta el año de 1953.

Un tercer momento fundamental para la historia del feminismo institucional en México llegó con la entrada al gobierno de Yucatán de Felipe Carrillo Puerto, político socialista convencido de que el cambio social y la restitución de la dignidad para los oprimidos debía ir de la mano de un programa político que reconociera un papel activo de las mujeres en la sociedad. Uno de los cambios legales más importantes durante su administración fue la promulgación de la Ley del Divorcio, en donde se definía al matrimonio como una “unión voluntaria basada en el amor“, que podía darse por terminada por consentimiento mutuo o por decisión de una de las partes. En 1922 se logró en Yucatán que las mujeres pudieran participar en las votaciones y ser elegidas para responsabilizarse de cargos públicos. Aunque cuatro mujeres resultaron electas como dirigentes de distritos, sus cargos fueron revocados en 1923 cuando cayó el gobierno de Carrillo Puerto y no fueron reasignados a pesar de la recuperación del Partido Socialista ese mismo año.

Ante los conflictos, Elvia Carrillo Puerto se mudó al estado de San Luis Potosí donde se permitía la participación política de las mujeres gracias a la iniciativa del gobernador del estado, Aurelio Manrique. Tras ganar la elección con 4576 votos contra 56 de la oposición, Elvia Carrillo Puerto sufrió una agresión armada a manos de Cesareo Vázquez, sustituto del candidato opositor. Los hermanos Carrillo Puerto impulsaron proyectos utópicos como el de la creación de Ligas Feministas:

“para ocupar la fuerza de la mujer en actividades voluntarias, como alfabetizar, atender a enfermos, establecer cocinas económicas, programas de higiene familiar y asistir a mujeres menos privilegiadas” (Jurídicas, UNAM)

Gracias a las acciones de Salvador Alvarado, los hermanos Carrillo Puerto y las feministas que participaron en los primeros congresos nacionales, en 1922 México gozó de representación en el Primer Congreso Feminista Panamericano, llevado a cabo en Baltimore, desde el que se impulsó el “congreso internacional de mujeres en la ciudad de México del 20 al 23 de mayo de 1923”.

La discusión feminista de temas como el matrimonio, la elección para tener hijos, las obligaciones familiares y la participación activa de las mujeres como sufragistas y como candidatas a cargos públicos fue determinante para el desarrollo de los derechos igualitarios para ambos sexos.

La historia del despertar del feminismo en México da cuenta de la importancia de las reformas legales en materia de economía (derechos laborales), política (asignación de funciones públicas) y sociales (derechos relacionados con el matrimonio, el divorcio y la maternidad) para el reconocimiento de la mujer como sujeto activo y autodeterminado en la vida pública.

Han pasado ya 100 años desde que esta historia comenzó a escribirse y, sin embargo, México continúa enfrentando un grave problema de desigualdad entre mujeres y hombres. A la discusión se han sumado reflexiones sobre las múltiples identidades y roles sexuales posibles (basta recordar las exigencias de la comunidad LGBTTTI en relación con los derechos humanos), así como el problema de la violencia de género que se manifiesta en la manera de construir relaciones amorosas o en el alto número de feminicidios perpetrados en diversos estados del país.

¿Qué clase de organización se necesita para reactivar la discusión colectiva sobre la igualdad de género? ¿Cuáles son los espacios de que disponemos ahora para continuar esta lucha? ¿La educación mixta logró resolver el conflicto de la desigualdad? ¿La capacidad de acceder a cargos públicos es suficiente para hablar de una sociedad igualitaria? ¿Es posible reinventar los roles de género y el papel de la familia dentro de un sistema económico capitalista?

Que comience la discusión masiva.

**Este artículo está basado en: Aurora Cortina G. Quijano, “Los congresos feministas de Yucatán en 1916 y su influencia en la legislación local y federal” (que puedes leer aquí).