Hay posibilidad de que no haya otro “gasolinazo”

Gasolinazo

Al parecer los astros se están alineando a favor de los consumidores ya que todo apunta a que los precios de la gasolina no se incrementarán en el corto plazo, en el mejor de los casos no habrá aumentos hasta que se liberen los combustibles a la competencia, en donde estos fluctuarán según las condiciones del mercado y los competidores. Hay varios factores que explican estas condiciones favorables, en primer lugar, toda la incertidumbre al rededor del gobierno de Trump se ha ido diluyendo, parece ser que los mercados se dieron cuenta que el nuevo presidente no es omnipotente y tiene contrapesos reales dentro del sistema político, lo que ha producido que las fluctuaciones del tipo de cambio del peso frente al dólar hayan sido más estables en la última semana.

En segundo lugar, los precios internacionales de la gasolina, específicamente los de la Costa del Golfo de Estados Unidos, que son los que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) toma como referencia se han reducido en casi un 10% al mayoreo. De tal forma, con estos factores a favor es poco probable que el gobierno implemente otro aumento a los combustibles, ya que la fórmula establecida por la SHCP toma en cuenta los factores antes mencionados, así como los costos de logística (distribución) y los gravámenes fiscales que se incluyen al precio final de consumo, que son el IVA y el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios).

Es decir, la combinación de precios juega a nuestro favor, ya que en Estados Unidos se vende el galón de gasolina en unos 1,6 dólares por galón, esto significa que el litro de combustible cuesta unos 45 centavos de dólar por litro, esto sumado a que el tipo de cambio se encuentra, en promedio a unos 20.40 pesos por dólar, tenemos que el litro de gasolina cuesta unos 9 pesos. De tal forma, si aumentamos los impuestos y los costos de distribución resulta que el precio de los combustibles debería tender hacia la baja o por lo menos al mantenimiento del precio actual.

Como podemos ver, nuestro mercado de referencia que es el de Houston, está moviéndose hacia una disminución de precios, lo cual traería consigo que los precios en México también tiendan a ir a la baja. Pero, en el corto plazo es poco probable que esta tendencia se vea reflejada en una disminución sustancial de los precios de los combustibles, ya que hasta el momento es el gobierno el que tiene el control total sobre los precios, más bien, el beneficio se vería paulatinamente en las zonas en las que los mercados se vayan liberalizando, ya que en un esquema abierto a la libre competencia, los ofertantes tendrían que establecer precios competitivos basados en las condiciones del mercado internacional.

De tal forma, lo más probable es que a pesar de estas reducciones en los precios internacionales el gobierno decida mantener los precios máximos establecidos hasta ahora, ya que significa mayor recaudación para ellos durante este último año en el que tienen el control de los precios y de la venta de los combustibles. Con estas tendencias, posiblemente el gobierno retire el estímulo fiscal el IEPS el cual posibilitó que los precios se mantuvieran durante todo el mes de enero y la primera quincena del mes de febrero, así que desde ese punto es poco probable que el precio actual se mueva hacia abajo. (Vía: El Financiero)