El peso se desploma: primero Ford y luego la FED

Peso

En cuestión de meses, el peso mexicano se ha colocado como la divisa con peor desempeño en el mundo, la depreciación de la moneda prácticamente ha ido en picada por razones sobre todo exógenas a nuestra economía, aunque también han influido en menor medida, elementos endógenos tales como el aumento de la deuda pública a casi 50% del PIB. Pero, lo que más a impactado a nuestra divisa son cuestiones externas asociadas tanto a transformaciones geopolíticas, como al efecto de movimientos económicos globales.

El colapso del peso comenzó con la campaña de Trump y sus ataques contra México, sobre todo con su promesa de derogar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y con traer de vuelta las empresas estadounidenses que operaban en el extranjero. Dicha amenaza latente depreció el peso llevándolo a entre 17 y 19 pesos por dólar, para muchos una victoria de Trump era prácticamente imposible por lo que pronosticaban que el peso se estabilizaría con la victoria de Clinton en las elecciones, pero eso no sucedió, inesperadamente Trump ganó las elecciones y nuestra divisa cayó hasta los 20 pesos por dólar.

El siguiente golpe lo dio la Reserva Federal de Estados Unidos cuando elevó su tasa de interés referencial en un rango del 0.50% a un 0.75% a fines del año pasado, lo que obligó al Banco de México a elevar la tasa en 50 puntos base, dejándola en un 5.25%, con el fin de frenar las presiones inflacionarias y hacer atractiva nuestra economía para los inversionistas. Dicha medida no logró que el peso ganara terreno frente al dólar, simplemente estabilizó el peso en el margen de los 20 pesos por dólar.

Pero el daño ya está hecho, el dólar sostenido a mediano plazo a ese precio nunca antes visto, traerá invariablemente un aumento en la inflación, sobre todo en bienes y servicios de importación o cotizados en la divisa norteamericana. El gran ejemplo para ilustrar este problema se puede observar en el aumento del costo de los combustibles, los cuales  son cotizados en dólares, por tanto el precio libre en el mercado que es el que compra Pemex ha aumentado en casi un 40% por el tipo de cambio, de ahí el déficit en la balanza comercia y en consecuencia del gasto que implica cubrir esos aumentos y al mismo tiempo mantener un precio controlado, la solución a este problema todos la conocemos, es el “gasolinazo” de principios de este año, que no es otra cosa que cargarle dicho aumento a los consumidores.

Pero eso no es todo, el peso mexicano recibió el día de ayer otro golpe muy fuerte por el anuncio de la empresa automotriz Ford de cancelar el proyecto de construcción de una planta en San Luis Potosí destinada a construir el auto compacto Ford Focus. El proyecto implicaba unos 1,6 millones de dólares y generaría aproximadamente 1400 empleos directos en la región, todo esto fue la materialización de las amenazas del presidente electo Donald Trump de iniciar una guerra comercial contra México, que para él es el país que se está robando los empleos de Estados Unidos; en ese sentido el peso mexicano perdió poco más de un 2% frente al dólar, cotizándose en 20.99 pesos por dólar. 

Sin duda con esa decisión podríamos pensar que no podía pasar algo peor, pero estábamos equivocados, el día de hoy la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) anunció que acelerará sus alzas de la tasa de interés referencial, lo que inmediatamente hizo reaccionar a los mercados golpeando de nuevo al peso, el cual en cuestión de prácticamente dos días llegó a un máximo de 21.90 pesos. Es decir, en el lapso de esta semana el peso perdió más del 4% de su valor frente al dólar, todo esto podría seguir aumentando las presiones inflacionarias, sin duda 2017 será el año más complicado de los últimos 20 años. (Vía: El Financiero)