Peña Nieto recibió a Leonardo Di Caprio en Los Pinos

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Peña Nieto ha hecho oídos sordos ante las exigencias de distintos actores relacionadas a distintos problemas  que vive el país, de hecho parecería que el presidente se encuentra en una especie de burbuja que lo aísla de la realidad del país y le presenta una realidad alterna en donde no pasa nada.

Los temas de medio ambiente no son la excepción, pero el tema de la muy probable extinción de la vaquita marina, especie endémica del Mar de Cortés, es un caso particular debido a que es un problema ecosistémico que se viene arrastrando desde hace años y no había habido respuestas claras, ni acciones contundentes y mucho menos compromisos para salvar a ese mamífero marino, el cual ha reducido exponencialmente su población a causa de la actividad del ser humano, particularmente por la pesca.

De hecho el presidente Peña no había recibido a ninguna de las organizaciones ecologistas que estaban luchando en las primeras líneas por la vaquita marina. Organizaciones como Greenpeace, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Comarino, Defenders of Wildlife, entre otras muchas ya habían exhortado al gobierno mexicano a tomar acciones concretas para proteger a esa especie y para mantener el equilibrio del ecosistema de la región.

Pero no, necesita ser un actor de fama mundial el que haga el llamado, junto con un multimillonario, para que Peña Nieto y las instituciones pongan el foco de atención, paren sus agendas y los reciban en la Residencia Oficial de Los Pinos para firmar un compromiso para salvar a la vaquita marina que está al borde de la extinción.

Es decir, tiene que ser Leonardo Di Caprio y Carlos Slim los que denuncien el problema y no los actores y las organizaciones ambientalistas y ecologistas que están en el día a día tratando de revertir la emergencia ecológica. Es lamentable, que las instituciones mexicanas solo sean reactivas a temas mediáticos y que tenga que ser una persona, sí activista, pero ajena al problema en toda su complejidad la que logre ser escuchada por las más altas esferas de gobierno.

Este circo mediático traerá como consecuencia que las instituciones, tomen acciones a través de políticas públicas concretas, que sumarán esfuerzos a los realizados por la sociedad civil desde hace años.  Finalmente quedan esperanzas por preservar y aumentar la población de esta especie que actualmente tiene al rededor de 30 ejemplares. (Vía: Milenio)

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