Encuentran muerto a coronel que urgió revisión de venta de predio militar

Sergio Gallardo Bonilla, coronel ingeniero del ejército mexicano, fue encontrado muerto en su residencia de Cancún el 7 de marzo, a pocos días de que se hiciera público la posible venta de una zona militar, lo que él reportó desde el año pasado. El reporte inicial indica que el cuerpo fue hallado colgado y estrangulado, por lo que todo parece indicar que se trata de un suicidio.

Gallardo se encontraba en Cancún para gestionar la construcción de una nueva base militar en cuatro (cada uno de 350 hectáreas) predios que fueron donados por el Gobierno de Quintana Roo. Él fue uno de los que “urgió” que se mediara el uso del suelo de la base militar ubicada en Santa Fe, antes de que existieran conflictos para el futuro.

Cosa que no sucedió y, en cuanto el caso vio la luz pública, la intención de convertirlo en una zona habitacional se regó por todos los medios, destapando el caso a gran escala, demostrando justo el problema que este coronel pretendía evitar. El documento que firmaron él y el coronel Nava pedía que fueran revisadas:

Las condicionantes (porcentajes de cambio de uso de suelo y problemática de movilidad) que está tratando de imponer la Seduvi, salvo la mejor consideración y determinación de la superioridad, se pueden evitar con una conciliación política de superior nivel a este Comité.

El proyecto, junto con todas las problemáticas que podría acarrear en una ciudad superpoblada, está en revisión y aún no se tienen establecidas muchas cosas, como las licitaciones y, por supuesto, el cambio del uso de suelo, como apuntaba en vida Sergio Gallardo. Así mismo, la inversión que pudiera entrar en el lugar es otra de las incógnitas al momento.

La muerte de este coronel no representa un cambio de planes o un aceleramiento de los mismo. Tanto Gallardo como Nava, lo que pedían era regular de manera adecuada el cambio de suelo, para que el proceso de venta o traspaso se hiciera de la manera más transparente, pues en este instante nadie está consciente del valor del suelo y del inmueble.

Ahora, parecía ser que el deseo del coronel era que el terreno se mantuviera en operación para la milicia, aunque aceptó que todo se haría en favor de las decisiones de los mandos correspondientes. Al respecto, la Sedena refirió que el predio no tiene ya más funcionalidad de uso para ellos, por lo que su venta iba a representar un ingreso para la secretaría, aunque, por supuesto, un problemón para el urbanismo de la CDMX.

Con información de Reforma