¿Quién quiere el changarro? Movimientos del PRI en últimos meses

El reacomodo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) coincide con una derrota histórica en las pasadas elecciones. Con la victoria de López Obrador en los pasados comicios, la presencia del partido a nivel nacional se redujo de manera drástica, de hecho, la foto de senadores se ve así:

¿Y ahora quién quiere el changarro? Movimientos del PRI en últimos meses
Imagen: Twitter

Cuando en sexenios previos se distinguía por verse de este modo:

¿Y ahora quién quiere el changarro? Movimientos del PRI en últimos meses
Imagen: Twitter

En mayo, previo a la derrota del candidato José Antonio Meade, ocurrió un cambio de cabeza al interior del partido: Enrique Ochoa, quien lideró por casi dos años al PRI, fue sustituido por René Juárez. Ahora, este jueves 17 de agosto, a semanas de un segundo cambio de titular en el año, el ex gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, renunció a la Secretaría del partido.

Rubén Moreira deja el cargo en el partido tras un mes. Apenas el 16 de julio se reajustó el liderazgo del PRI, cuando René Juárez anunció su renuncia y Claudia Ruiz Massieu fue nombrada como la nueva dirigente.

Aunque Ruiz Massieu reconoció su trabajo, este es el tercer movimiento interno en la dirigencia de una organización que pasa por una situación turbulenta.

Politicón señala en su columna para La Vanguardia que la salida de Moreira no es una casualidad ni por presión. Su salida se da justamente con un año de anticipación para la elección de la dirigencia nacional del partido. De ese modo, sus derechos para postularse quedan intactos y se abre el camino para que se vaya como diputado federal.

Un destino similar ocurrió con René Juárez. El priista guerrerense, tras pasarle la dirigencia del partido a Ruiz Massieu, fue nombrado como el nuevo líder de la bancada del PRI en San Lázaro para la Legislatura entrante. (Vía: Proceso)

El paso de René Juárez por la presidencia del partido fue tan corta como amarga. Tras unos meses de una rebelión interna entre los legisladores priistas, finalmente suplió a Enrique Ochoa en el puesto, pero las elecciones que perderían ya estaban a la vuelta de la esquina.

Diferentes analistas percibieron la llegada de Juárez como un intento para relanzar la candidatura para Meade y se hubiera tratado de una decisión directa de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, la opinión pública concluyó en que la llegada del guerrerense se dio tarde. (Vía: Nación 321)

Ahora, la salida de Rubén Moreira, junto con la salida de Juárez y Ochoa, pueden percibirse como el resultado de la ola en la que se montó Morena y el ahora presidente electo.

“El PRI fue arrollado y desfondado. Su voto duro tradicional no tuvo duda: apoyó a López Obrador en las urnas y su intuición lo llevará a empalagarse con las mieles de ese triunfo”, escribió Roberto Zamarripa en el Reforma.

Quizá Ruiz Massieu se queda a arreglar el changarro y las secuelas de todo lo que dejaron Juárez, Ochoa y Peña Nieto. Para recuperarse de la derrota de Meade aquel 1 de julio, cuando los priistas a oscuras fumaban, se consolaban y se daban palmadas en un CEN prácticamente vacío, les tomará más de un par de ajustes internos y dejar de ser una chiquillada –referencia que solían usar para los partidos pequeños.

Por: Redacción PA.