Motín en el penal de Barrientos, ¿un caso aislado?

La CNDH publicó un estudio en 2015 que revela que el sistema penitenciario mexicano enfrenta una crisis grave

Ayer por la noche en el municipio de Tlalnepantla, los internos del Centro de Readaptación Social de Barrientos iniciaron un motín que finalmente logró ser extinguido por las autoridades. Este penal —con capacidad para mil reclusos— alberga más de 2 mil 600, y tiene un déficit de 85 custodios; es decir, éste se encuentra totalmente rebasado. Por ello, una situación como la que se presentó ayer, representa fuertes riesgos tanto para la seguridad de los internos como para la de los custodios.

Según reportes de diversos medios, entre 300 y 500 reos tomaron el control de la cárcel alrededor de las ocho de la noche (hora local).

Al levantamiento de los reos se les unió el de los familiares, quienes —preocupados por la situación que se había desatado al interior del penal—, se enfrentaron a las autoridades y destruyeron cinco patrullas y una motocicleta de la policía estatal y municipal.

Los internos incendiaron el penal mexiquense, hasta levantar dos grandes columnas de humo. Se sabe que prendieron colchones y enseres, y algunos de los internos retuvieron custodios como rehenes. Ante esto, las autoridades respondieron cortando el suministro de energía eléctrica; y  se congregaron bomberos y personal médico en torno al recinto. Al final fueron reportados 10 internos y 7 policías heridos.

Para acallar el levantamiento se concentraron grupos de granaderos a las afueras del penal y fue necesaria la intervención de 300 elementos de las Fuerzas de Acción y Reacción (FAR) de la Policía Estatal.

Ante dicha situación, los familiares exigieron que se les diera información sobre el estado en que se encontraban los internos. Pero fue hasta hoy por la mañana cuando se les autorizó una visita extraordinaria para que corroboraran la salud de sus familiares presos.

Eduardo Valiente, Comisionado Estatal de Seguridad del Estado de México, informó a través de su cuenta de Twitter:

 

Según José Manzur, secretario de Gobierno del Estado de México, la causa del motín fue la fuga de un interno que había ingresado recientemente, lo que desató un pleito entre dos grupos de la cárcel. 

En una conferencia de prensa dada hace unas horas, el mismo Manzur anunció la fuga de tres presos (Ángel Roberto Chávez Hernández, José Antonio Arvizu Caballero y Bernabé Ángel Ramírez); al tiempo que ofreció una recompensa de 300 mil pesos a quien brinde información que pueda llevar a la detención de los mismos.

El mismo Eduardo Valiente compartió en sus redes el reporte del incidente:

 

Según testimonios de los familiares, el penal de Barrientos tiene manejos corruptos; a ellos, por ejemplo, se les pide un pago para ver a sus familiares y para llevarles comida o ropa. La corrupción penitenciaria no es un tema nuevo pero sí es uno que debe preocupar a la ciudadanía.

En México, las cárceles enfrentan graves problemas de sobrepoblación y  garantías de seguridad. Recordemos que el motín de Topochico sucedido en febrero de este año dejó un saldo de 52 muertos. (Como aquí te contamos).

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en su Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2015, publicó un estudio que revela que el sistema penitenciario mexicano enfrenta una crisis que debe ser atendida urgentemente; hasta ahora 73 cárceles en México son autogobernadas por los mismo reos, la atención médica disponible es escasa y, debido al hacinamiento y la sobrepoblación de los centros de readaptación social, las condiciones de higiene son nulas. Según el reporte estas celdas pueden albergar hasta 30 ocupantes, cuando en realidad están diseñadas para cuatro personas.