Mitos económicos y el efecto Trump en el peso mexicano

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En la actualidad, existen una serie de mitos en el conocimiento de sentido común de muchos mexicanos respecto a que asumen que la pérdida de valor del peso mexicano frente al dólar en el mercado cambiario es sinónimo de crisis económica. Dichos mitos generan y despiertan inquietudes provenientes de fantasmas del pasado, de un contexto económico en donde el valor de las divisas y el tipo de cambio, no solo eran controlados y fijados por el gobierno, sino que también determinaban la salud y estabilidad económica de un país.

En ese sentido, encontramos episodios en la segunda mitad del siglo XX en donde los gobiernos mexicanos tuvieron que intervenir en el mercado cambiario para “devaluar” al peso, como medida para controlar los procesos inflacionarios en el país, derivados del aumento del gasto y la deuda pública respecto al PIB producto de distintas especulaciones, como por ejemplo respecto a los precios del petróleo en 1982. De tal forma, podemos decir que la devaluación de la moneda era una medida para afrontar las fuertes crisis económicas que se vivieron durante la época de intervención estatal en la economía (sistema económico neo-keynesiano).

Para analizar la economía y el mercado cambiario de la actualidad, de entrada, es necesario diferenciar los conceptos de devaluación y depreciación, los cuales estrictamente refieren a sistemas económicos distintos, pero que son utilizados indiscriminadamente por el lenguaje no especializado de los actores lego, o peor aun, por especialistas poco actualizados.

El concepto de devaluación, como hemos dicho, refiere a la pérdida de valor de una moneda en un sistema de paridad fija controlada por el gobierno; por otra parte, la concepción de depreciación explica la fluctuación de la moneda en un sistema de libre mercado en donde operan tanto las leyes de la oferta y la demanda,  como distintos procesos de especulación, en donde los contextos sociales, políticos y económicos afectan directamente el valor de una moneda.

De tal manera, la observación del mercado cambiario gira en torno a dos enfoques, por un lado el que apunta a explicar la apreciación de una divisa a partir de factores como el crecimiento económico, industrial, o el alza de la tasa de interés; y por otro lado el que refiere a la depreciación que puede observarse tanto de forma endógena, es decir por cuestiones internas de la economía, como exógena, referente a cuestiones externas a la operatividad económica de una nación.

Dicho todo esto podemos decir que bajo los principios operativos del sistema económico actual, resulta equívoco afirmar que la depreciación de nuestra moneda signifique causalmente que nuestra economía se encuentre en crisis, ya que en un mercado liberalizado de divisas, el valor de la moneda no representa una variable fundamental para explicar el desempeño económico del país, si no se le pone en relación con indicadores económicos como la inflación y la deuda pública respecto al PIB.

En consecuencia, el mito que afirma que actualmente el alza del dólar representa el inicio de una crisis económica tiene más bien connotaciones políticas, provenientes de diversos sectores políticos – sobre todo de la izquierda-, poco informados y poco actualizados, que buscan responsabilizar al gobierno y a las instituciones financieras por la depreciación del peso frente al dólar a partir de consignas y discursos de pánico que apelan a problemáticas de un sistema económico del pasado. Prueba de ello es que, según el INEGI y el Banco de México, la inflación se encuentra por debajo del 3%, y la deuda cerca del 50% del PIB lo cual es controlable, sobre todo por los recortes efectuados el el Paquete Económico 2017 presentados por la SHCP.

En ese sentido podemos seguir las observaciones que hace Quintana respecto a este problema en su columna del 22 de septiembre de 2016 en El Financiero, en donde señala que: “El dólar, para la gran mayoría de la población es más un símbolo que una variable económica. Desde diciembre de 2014 hasta el día de ayer, el dólar se encareció en 33.8 por ciento. Pero en ese mismo lapso, la inflación, medida por el índice nacional de precios al consumidor, fue de 3.01 por ciento. Y también en ese periodo, el incremento del salario nominal, calculado por el salario promedio de cotización del IMSS, observó un incremento de 9.2 por ciento en términos nominales. Es decir, pese a la fuerte depreciación de nuestra moneda frente al dólar, el poder adquisitivo de los salarios del sector formal tuvo un incremento de casi 6 por ciento. […]Una depreciación excesiva va a acabar traduciéndose en inflación, ni duda cabe.  De la misma manera que una apreciación prolongada (como en los tiempos del llamado ‘superpeso’) se traducía finalmente en pérdida de competitividad y un golpe a los productores mexicanos. Veamos a la paridad del dólar como lo que es: una variable económica relevante, que tiene múltiples impactos. Pero quitémosle ese significado de emblema del éxito o de la crisis económica, del cual todavía muchos lo tienen investido.”

Así pues, la explicación en torno a la depreciación del peso frente al dólar en las últimas semanas apunta a señalar cuestiones exógenas, principalmente relacionadas a, por una parte, la posibilidad que la FED incremente en Estados Unidos la tasa de interés y, por otra parte al repunte de la campaña de Donald Trump. Lo que muestran hasta ahora los indicadores es una especie de proporcionalidad entre el alza del peso y el repunte de Trump en las encuestas, dicho de forma más simple, entre más se aleja Trump de Clinton, más se recupera el peso mexicano, e inversamente, entre más se cierran las encuestas presidenciales de Estados Unidos, más caro se vuelve el dólar.

Una explicación sencilla para este problema tiene que ver con la especulación de los mercados respecto a las posibilidades que tiene Trump de ser presidente y en ese sentido respecto a la posibilidad de que el candidato republicano aplique sus políticas contra México relacionadas al libre comercio. No obstante hay que señalar que este fenómeno es propio de prácticamente todas las divisas del mundo, pero recordemos también que el peso mexicano es la divisa más utilizada en el mercado cambiario mundial, de ahí que también sea de las más afectadas ante este fenómeno.

En síntesis, es necesario seguir observando las fluctuaciones del peso, pero en relación al análisis del sistema económico de manera compleja, es decir es necesario observar otros indicadores como la inflación, el gasto, la deuda y el crecimiento económico para poder darnos una idea de si en verdad representa crisis económica el tener un dólar a 20 pesos. Pensando de manera inversa a lo que mayormente se señala desde el sentido común, podríamos decir que un dólar a 20 pesos representa un beneficio para distintos sectores económicos centrados en la exportación de productos, como el sector agropecuario o el energético que a un dólar alto pueden recuperar utilidades con un precio bajo del barril de crudo; o bien a los productores nacionales que ante un alza de productos de importación se ven beneficiados en el consumo de sus productos.

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