Una modelo venezolana fue asesinada en CDMX; presumen homicida serial

Génesis Ulyannis Gibson, de Venezuela, llegó a México hace tres años. Vivía en Querétaro con su hermana, dos compatriotas más y tenía una hija pequeña. Tenía 24 años y era modelo y escort. El pasado viernes 17 de noviembre, su cuerpo fue hallado en un hotel en la Ciudad de México.

La venezolana fue encontrada en la habitación 107 del Hotel Platino, en la colonia Felipe Ángeles, Venustiano Carranza, totalmente desnuda, detalla el Reforma. Estaba amordazada, con los pies y manos amarrados y un lazo azul en su cuello. Había sufrido golpes en la cara, su vientre, piernas y también tenía un surco en el cuello.

La modelo fue identificada gracias a sus tatuajes. Uno de ellos, en la muñeca izquierda, dice “Nicolle”; otro, en la oreja, “Arianis”, y el tercero es una rosa roja en la pelvis.

Génesis, informa el medio, avisó el 16 de noviembre que se dirigía a la ciudad de Puebla para conocer a un hombre. Esa fue la última vez que se tuvo contacto con ella. El mismo día la reportaron como desaparecida. Traía un vestido negro, tacones y un bolso negro con correa dorada.

Según los testimonios de los trabajadores del hotel, Génesis llegó cerca de las 10:30 de la noche del mismo jueves 16 de noviembre, aunque se suponía que debía estar en Puebla. Un hombre con una pequeña mochila estaba con ella y ambos se veían tranquilos. Señalaron que no escucharon nada y ni siquiera vieron cuándo se fue el sujeto. Este detalle, señala Reforma, da pista de que es un criminal metódico.

e cree que se puede tratar de un homicidio serial por los rasgos que comparte el caso de Génesis con el de Katya, de 26 años, quien fue hallada muerta el pasado 13 de abril en la colonia Roma, Cuauhtémoc.

Su cuerpo estaba en el cuarto 327 del Hotel Estadio, en la calle de Chiapas, según lo que documentó el Reforma. Estaba semitapada con cobijas –igual que el de Génesis– y tenía las manos atadas. También tenía un surco en el cuello. En esa ocasión, señala el diario, el asesino le cortó la garganta con unas tijeras de jardinería.

Katya también era escort y llegó al hotel para una cita con un hombre. El Reforma informó en ese entonces que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México rastreaba al homicida, quien sería un individuo alto y robusto en sus cuarentas.