Legisladores listos para contrarrestar las medidas de E.U. contra las remesas

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De no rendir frutos las negociaciones entre el gobierno mexicano y la administración de Donald Trump, podríamos llegar a un escenario poco deseable en donde se lleve a cabo una guerra comercial abierta entre nuestros países. La insistencia del gobierno estadounidense de que de una u otra forma harán que México pague por el muro en la frontera podrían echar abajo las otras negociaciones relacionadas a temas comerciales y de seguridad, ya que, como han señalado varios funcionarios de la Casa Blanca, podrían utilizar varios mecanismos de cobro indirecto por el muro, tales como impuestos a las remesas o aranceles que van del 20 al 35% en las exportaciones mexicanas.

Sobra decir que de aplicarse estas medidas arancelarias contra México, tendría antes que haberse echado abajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), lo que significaría que las relaciones bilaterales prácticamente están rotas. En este escenario, seguramente las negociaciones respecto a migración y seguridad no habrían llegado a buen puerto y México estaría buscando reconfigurar sus relaciones con Estados Unidos a través de las reglas establecidas por la Organización Mundial de Comercio (OMC). 

El problema es el otro plan de la administración Trump que tiene que ver con gravar con un 2% las remesas enviadas a México por los migrantes para así hacer que México pague por el muro fronterizo, ahí sería suficiente que el Congreso de los Estados Unidos apruebe la aplicación del impuesto a las remesas. Dicha medida también aumentaría las tensiones con nuestro país debido a que México tomaría medidas en respuesta, lo que podría crecer hasta una guerra comercial, en donde no solo las dos partes involucradas se verían afectadas sino también la economía global en general, ya que el mercado de América del Norte es uno de los más grandes del mundo.

Particularmente ante la propuesta concreta de gravar las remesas enviadas a México, impulsada por el legislador del Partido Republicano, Mike Rogers, el congreso mexicano se dijo listo para responder a dichas medidas,  ya que aprobaría un impuesto proporcional a las utilidades de empresas estadounidenses que operen en México. Así lo reiteró el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Víctor Manuel Giorgana, quien señaló que los 20 mil millones de dólares tomados por el gobierno estadounidense, serán recuperados por México gravando fiscalmente las utilidades de empresas de sus empresas.

Esto lo señaló en el marco del foro“ Escenarios y Prospectivas de la Relación México-Estados Unidos”, en donde apuntó que los legisladores están listos para enfrentarse a sus pares en Estados Unidos, ya que deben de entender que México de ninguna manera va a pagar por el muro en la frontera. Es decir, el mensaje del legislador mexicano deja a entrever que hay cartas bajo la manga para contrarrestar de cierta forma los embates que busca llevar a cabo el gobierno estadounidense contra México, por lo menos en materia económica.

En materia de seguridad, Giorgana señaló que todos los órdenes de gobierno del estado mexicano están abiertos a trabajar en conjunto con el gobierno de Estados Unidos para mantener y mejorar la seguridad en la región. Ante las declaraciones del Secretario de Seguridad Interior, John Kelly, quien señaló que México debería de aceptar la ayuda de Estados Unidos para detener la producción de amapola, el legislador mexicano reviró diciendo que la ayuda es bienvenida pero que México también le gustaría involucrarse en campañas en Estados Unidos para disminuir el consumo de la heroína. lo cual traería consigo una reducción de la demanda de ese producto del otro lado de la frontera.

Como podemos ver, la relación bilateral es altamente compleja debido a los niveles de integración que tiene la región en términos políticos, económicos, sociales y culturales, por tanto, cerrar las fronteras no resuelve los problemas de migración, de seguridad o de productividad. En ese sentido, las consecuencias de que las relaciones entre México y Estados Unidos llegaran a un punto de mayor tensión podrían ser bastante negativas para las dos naciones, parece ser que ni la administración de Trump y, tampoco, los movimientos nacionalistas de la izquierda mexicana que operan de manera reactiva, pero al mismo nivel de quien critican se han dado cuenta que en nadie sale ganando en una guerra comercial entre estos dos países, a menos que por lo menos en México el objetivo sea llevar a la ruina al país para de ahí tomar el poder, uno nunca sabe. (Vía: El Universal)