La economía mexicana frente al “huracán” Trump

TLCAN

No hay duda que desde la victoria de Donald Trump la economía mexicana ha sido una de las más golpeadas del mundo, la volatilidad, la incertidumbre y el nerviosismo de los mercados han tenido efectos, si bien no catastróficos, sí importantes para el sistema económico de nuestro país. Estos efectos no solo se manifiestan en el desempeño de nuestra divisa en el mercado cambiario, en donde el peso ha sido la moneda más depreciada en el mundo debido al efecto Trump, sino también por los riesgos potenciales que implicarían que Trump llevara a cabo todas sus amenazas contra México, a raíz de esto, muchos flujos de inversión y capital se encuentran detenidos, a la espera de mayor certidumbre en los mercados de América del Norte. 

La principal amenaza contra México tiene que ver con la renegociación, o en el peor de los casos, con la derogación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte lo cual representaría un golpe muy fuerte para nuestra economía, debido a la integración comercial y la dependencia que se ha generado en por lo menos las últimas dos décadas. Este hecho traería consigo fuga de capitales y además poca inversión en el país debido al acceso restringido que tendrían hacia el mercado norteamericano a raíz de las cargas arancelarias que impondría nuestro vecino del norte.

La amenaza para la economía mexicana es latente, no se trata de amenazas de campaña hechas por Trump con el fin de ganar popularidad, sino de un proyecto que el presidente electo buscará implementar, debido a que son ideas en las que en realidad cree. Hasta ahora ha demostrado que esas ideas absurdas, simplistas, por no decir ignorantes, sobre la economía y el libre comercio en realidad son parte de su sistema de creencias, no hay estrategia detrás, Trump genero tanta empatía porque visualiza los problemas políticos, sociales y económicos, y por supuesto su solución, en el nivel del conocimiento de sentido común, dicho de otra forma, ofreciendo soluciones simples a problemas complejos.

Todo esto pasó de las amenazas a la acción cuando en las últimas semanas el presidente electo ha iniciado una campaña de boicot contra México, específicamente contra las inversiones del sector automotriz planificadas para el corto plazo, a través de amenazas de cobrar impuestos arancelarios de hasta el 35% si no cancelan las inversiones y las llevan a Estados Unidos. Esta campaña hecha vía Twitter ha tenido resultados, Ford canceló una inversión de 1.2 mil millones de dólares para la construcción de una planta en San Luis Potosí y Chrysler-Fiat anunció que si se cumplen las amenazas de Trump, ellos retirarían toda su producción del país; pero las amenazas también han ido hacia compañías no estadounidenses como Toyota, Nissan y BMW, compañías que hasta el momento no han retirado sus planes de inversión.

Para muchos analistas la situación implica altos riesgos y contingencias pero tampoco representa una catástrofe, en primer lugar porque de llegarse un acuerdo de ampliar y renegociar el TLCAN se podrían actualizar varios puntos que han quedado en el aire, sobre todo el que tiene que ver con la homologación de la banca y de los sistemas financieros. En donde sin duda es necesario abrir negociaciones respecto a este sector con el fin de homologar las reglas de los bancos que operan en Canadá, Estados unidos y México con el fin no solo de eficientar procesos, sino también con la finalidad de colaborar en temas de seguridad y combate a la corrupción.

Asimismo, la situación actual es visualizada también como un nicho de oportunidad para reducir la dependencia de México con el mercado estadounidense en el sentido de que se tendrán que buscar nuevos socios en mercados distintos que no solo inviertan en el país, sino que compren los productos fabricados en el país. Por ejemplo, en estos días han habido acercamientos entre los gobiernos de Argentina y México con el fin de empezar a estrechar los lazos comerciales entre los dos países, si bien aun no se firmaría un tratado de libre comercio, sí se darían mutuamente beneficios arancelarios en ciertos productos; el mercado chino también es una oportunidad para México si el gobierno de Trump continuara con la intensión de hacer una guerra comercial contra México. (Vía: Reforma)

Para el sector financiero también hay optimismo respecto a México, si bien creen que Trump podría llevar a cabo una guerra comercial contra México, creen que esta acabaría por perjudicar también a los Estados Unidos, o bien esta nunca se llevaría a cabo debido a los intereses involucrados en ambos países que son capaces de generar presión y volverse un contrapeso para las políticas proteccionistas del presidente electo. Esta confianza la refrendó el grupo financiero británico HSBC quien planea expandir sus inversiones en el país debido a que ven estabilidad en el largo plazo, independientemente de la volatilidad actual. (Vía: Reforma)

Estas observaciones resultan muy pertinentes debido a que la mayoría de los análisis se concentran en la mera coyuntura, de ahí que les sea difícil construir distintos escenarios que no resulten apocalípticos. Hay que entender también que Trump no es omnipotente, que si bien puede afectar a México, tampoco tiene la capacidad de boicotearlo del todo, México tiene recursos para defenderse que de utilizarlos activaría ciertos contrapesos que podrían poner un freno al presidente, pensemos por ejemplo en un impuesto arancelario al maíz norteamericano, dicha medida afectaría a los productores del medio oeste quienes exportan a nuestro país grandes volúmenes del grano y que verían mermadas sus ganancias; como esta, podrían haber muchas medidas que generen presión de distintos grupos beneficiados del comercio con México respecto a las políticas proteccionistas del presidente, no todo está perdido.