La defensa del Espacio Escultórico de la UNAM

Artistas e intelectuales reclamaron por la construcción de un nuevo edificio en la UNAM que obstruye la vista panorámica desde el Espacio Escultórico.

Diversos arquitectos, investigadores, curadores y artistas protestaron por medio de un comunicado público contra la reciente construcción del edificio H de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. La razón principal del descontento es que la nueva edificación afecta la vista panorámica que podía disfrutarse desde el Espacio Escultórico, ubicado en Ciudad Universitaria, al sur de la Ciudad de México.

El Espacio Escultórico de la UNAM es una de las esculturas monumentales más grandes del país: se trata de un círculo de 120 metros de diámetro delimitado por 64 prismas y todo está hecho de piedra volcánica. Construido en 1979 por un conjunto de arquitectos y artistas plásticos, este lugar constituye un referente obligado del Land Art en América Latina. Este tipo de obra de arte integra el entorno natural como parte fundamental de su sentido.

Por ello, la nueva edificación constituye un acto de destrucción. Durante mucho tiempo, esta escultura gigante alcanzaba una visión panorámica de 360° sin edificios circundantes. Ahora, en dirección este se levanta el edificio H y tapa el horizonte donde podían verse los volcanes Popocatépetl e Iztacíhuatl.

La solución que proponen los defensores del Espacio es que se desmonten los cuatro niveles más altos del nuevo edificio y se construyan en otro lugar que no afecte la arquitectura original.

Todavía las autoridades de la UNAM están a tiempo de corregir este error. El edificio H se construyó con una estructura metálica y paredes prefabricadas que fácilmente pueden ser desmontadas y reubicadas. (vía La Jornada)

En una plataforma de peticiones hay más de 23 mil 500 firmas con la solicitud. Lo que estás personas argumentan es que obstruir la visión desde el Espacio Escultórico es destruir la obra de arte y anular un espacio de reflexión y comunidad; sin embargo, el nuevo edificio planea albergar proyectos de investigación y docencia de ciencias sociales y políticas. ¿Qué es más importante ahora que la construcción está casi terminada: aplazar su inauguración e invertir en su reubicación o aceptar el cambio en el panorama visual?