Redes culpan a Karla Souza de haber sido violada: ¿somos neta?

El lunes 19, en entrevista con Carmen Aristegui, Karla Souza reveló que fue violada por un director mexicano. El director Gustavo Loza fue despedido e ‘investigado’ al día siguiente por su empleador, Televisa, aunque ella no lo ha señalado a él como el responsable. Fue entonces cuando la ola de cuestionamientos alrededor de la denuncia de Souza empezó. Ahora mismo, es ella quien enfrenta la mirada acusadora de las redes sociales.

Esa historia no es nueva. En Hollywood, el movimiento #MeToo dio a mujeres víctimas de acoso y abuso sexual la voz para denunciar a sus agresores y ayudar a que el mundo del cine sea, cada vez más, un espacio seguro para las mujeres. Sin embargo, el movimiento también ha despertado a los peores demonios de una sociedad machista y conservadora: la opinión pública que culpa a la víctima, que pone toda la responsabilidad en ella y que cuestiona sus razones para, finalmente, denunciar.

A Karla Souza se le cuestiona por qué no denunció antes, por qué siguió trabajando con el hombre que la agredió, por qué acusa sin presentar pruebas. Se le acusa de pretender “llamar la atención”, de contar su historia sin dar el nombre completo de quien la violó.

Que algo quede claro: las víctimas no están obligadas, ni moral ni legalmente, a revelar el nombre de sus agresores en público. No le deben su historia a nadie.

¿Por qué no denunció antes?

Las mujeres aún somos juzgadas por nuestra vida sexual, por nuestro comportamiento, por no cumplir con las expectativas sociales. Antes de juzgar a un agresor, la opinión pública se apresura a averiguar qué traíamos puesto, si bebimos o consumimos drogas ese día, si nos gustaba salir de fiesta, si hicimos algo para provocarlo… Ante esa ola de revictimización, es comprensible tomar la decisión de permanecer callada.

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Cuando el abuso viene de alguien en una posición de poder, es aun más difícil hacerlo público. Hasta hace muy poco, el acoso era un secreto a voces en el mundo del cine y la televisión, un gaje del oficio que debían enfrentar las actrices para hacerse de papeles. Las acusaciones suelen ser minimizadas porque “ellas sabían a lo que se metían”, como si eso justificara el abuso de poder de directores y productores hacia las personas que trabajan para ellos.

¿Por qué siguió saliendo/trabajando/conviviendo con el agresor?

Aún desconocemos si fue Gustavo Loza quien violó a Karla Souza; él negó las acusaciones en entrevista con Aristegui. Sin embargo, la reacción inmediata de Televisa fue despedirlo después de una “investigación preliminar”. Y, ante las noticias de su despido, las redes sociales se apresuraron, una vez más, a culparla a ella.

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Las fotografías de Karla Souza junto al director en la alfombra roja de la película ¿Qué culpa tiene el niño? circulan en redes sociales, muchas veces como “prueba” de que la actriz mantuvo una relación laboral con el director incluso después de que ocurriera la presunta violación. No es fácil hacer pública una denuncia cuando existe una relación de poder vertical entre víctima y agresor. Además, las víctimas de una agresión sexual suelen verse obligadas a seguir sonriendo y pretender que no pasa nada ante el temor a represalias.

“Solo quiere llamar la atención”

A diferencia de lo que muchos quieren pensar, denunciar una agresión sexual es un martirio. La muestra está en los insultos que ha recibido la actriz. Denunciar requiere una gran valentía y, seguramente, Karla Souza sabía que recibiría un sinnúmero de insultos machistas después de hacer pública su denuncia. Además, las denuncias falsas son sumamente raras. Son prácticamente inexistentes las mujeres que acusan falsamente con el propósito de impulsar su carrera.

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Karla Souza, una de las actrices mexicanas más famosas y mejor pagadas, no necesita inventar un caso de violación para “impulsar” su carrera.

Las reacciones que culpan y revictimizan a las mujeres que se atreven a denunciar son una constante cada vez que se hace público un caso como éste, no importa si se trata de una actriz mexicana, una estrella de Hollywood o una estudiante universitaria. Souza tuvo buenas razones para mantener su historia en secreto, pero ahora su voz es la de quienes se atreven a romper el silencio ante la violencia que han vivido.

Los agresores se benefician del silencio alrededor de las injusticias, por eso es que causa tanto escozor que una mujer empiece, finalmente, a hablar.