Indiscriminada tala de árboles en Río Mixcoac

Se argumenta la tala de árboles en Mixcoac alegando deterioro en los mismos.

La crisis ambiental en CDMX no solo pasa por los temas de transporte público y particular. Con mayor frecuencia empezamos a normalizar un paisaje urbano lleno de obras viales -en favor del automóvil- y desarrollo inmobiliario. ¿Pueden recordar el espacio público de la ciudad libre de construcciones? Revisemos el caso del Deprimido Vehicular Insurgentes-Mixcoac.

Para realizar esta obra que cruzará de los límites de Álvaro Obregón, pasando por Insurgentes, hasta Circuito Interior, la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) autorizó la tala de 855 árboles ubicados en el camellón de dicha avenida.

¿Cómo se permitió esto? Según argumentó la secretaria del Medio Ambiente, Tanya Müller:

“el 74 por ciento [de los árboles] tiene alguna plaga o enfermedad y el 20 por ciento son eucaliptos, que es un árbol de riesgo (vía Sin Embargo)”.

Por el contrario, según el Censo del arbolado afectado, elaborado por la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), avalado por la Dirección General de Regulación Ambiental (DGRA), reporta:

sólo aparecen 73 árboles calificados con una condición general “mala”. La condición del resto fue evaluada como “buena” o “regular”. De los 73 árboles con una mala condición, 33 estaban muertos en pie, a 10 se les detectó muerte apical (daño provocado por larvas sobre tallos jóvenes) y sólo uno fue registrado como “plagado”. Se trata de una grevilea de 14 metros de alto (vía Sin Embargo)”.

Pese a ello, la Sedema aseguró que el daño ambiental es mínimo pues la flora y fauna escasean en el lugar.

A esto debemos añadir la crítica al diseño vial que algunos expertos, como Roberto Remes, han señalado. Remes advierte la reducción de espacios públicos, banquetas y peligro para peatones. Así lo señaló:

“los radios de giro son muy rápidos, los vehículos entran a la glorieta sin bajar la velocidad y los movimientos peatonales van a complicarse (vía Milenio)”.

No podemos dejar de observar que los vecinos reclamaron la destrucción ambiental que conlleva el proyecto. Sin embargo, el gobierno de la ciudad se respaldó bajo el alegato del deterioro de los árboles, prometiendo sustituirlos. De esta manera las protestas de los vecinos fueron ignoradas.

¿Realmente este tipo de obras significan beneficios sociales? ¿Resolverá algún problema vial? ¿Puede abonar al combate contra la polución? Por lo pronto, sabemos que la tala de árboles y la proliferación de construcciones son más parte del problema que de la solución.