Incrementos en la canasta básica

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Es un simplismo económico pensar que los únicos consumidores de combustible son los automovilistas y que por tanto las alzas en los precios solo afectan a este sector de consumidores. Nada más equivocado, prácticamente todos los sectores económicos utilizan de forma directa o indirecta combustibles derivados del petróleo, de ahí que sea lógico que dichos aumentos hayan impactado directamente en los precios de un sinnúmero de bienes y servicios, incluyendo por supuesto a los productos de la canasta básica.

En primer lugar pensemos en los procesos productivos del sector primario, específicamente en la producción de maíz destinado para consumo humano que es uno de los productos más importantes, sino que el fundamental en la dieta de la mayoría de los mexicanos. Fuera de los productores pequeños poco tecnificados que destinan su producción al autoconsumo o a un mercado local muy pequeño, están los agricultores que cultivan un mayor volumen de producción para venderla en varios mercados a lo largo del país, estos utilizan distintos tipos de maquinaria a lo largo del ciclo agrícola, por ejemplo, utilizan tractores para la preparación del suelo, dicho tractor consume combustible para funcionar, de tal forma que un alza en los precios de dicho combustible representa, “de hecho”, un incremento en los costos de producción, y solo estamos hablando de la primera parte del ciclo, en donde el productor ni siquiera ha sembrado una sola semilla.

Pero además, ese productor cuenta con un sistema de riego el cual funciona con bombas que extraen el agua de los pozos profundos para después utilizarla en el tipo de sistema con el que cuente, tales bombas pueden funcionar con diesel para generar electricidad, por tanto hay otro incremento en los costos para el agricultor derivado de los aumentos a los combustibles. Asimismo al fin del ciclo, el productor utiliza maquinaria para cosechar, la cual funciona también a partir de combustibles. 

Como podemos observar, el uso de combustibles está presente en prácticamente todo el ciclo agrícola de producción del maíz, por lo que, un incremento en los costos para el productor se traduce en un aumento del precio del producto. Pero el maíz tampoco llega a los mercados por arte de magia, requiere de uso de medios de transporte que también utilizan combustibles, resultando en otra variable que puede incidir en el incremento del costo. Finalmente están los compradores en el mercado quienes de una u otra forma ven reflejados los costos de producción y logística en el precio del maíz que adquieren.

Pero estos compradores no necesariamente son los consumidores finales, pensemos en alguien que tiene una tortillería, esta persona compra en el mercado el maíz a un precio más elevado y además tiene que transformarlo para ofertarlo en el sector servicios a los consumidores. Esta transformación implica entre otras cosas, la utilización de energéticos como gas y luz eléctrica; el primero, como sabemos tiene un precio libre en el mercado, por lo que los costos en ese rubro pueden ir hacia arriba o hacia abajo dependiendo de las condiciones del mercado y la famosa estacionalidad; pero en el caso de la luz eléctrica es distinto, ya que en los últimos meses ha tenido incrementos para el sector comercial, entre otras cosas debido a que la mayor parte de la luz eléctrica se produce utilizando diesel, el cual al incrementarse tiene un efecto sobre los costos de producción de energía eléctrica y en consecuencia sobre los precios al consumidor.

Con todo esto, el productor de tortillas tiene que cargar con los incrementos de los precios del maíz y además con los costos que representa transformar el maíz en tortillas, de ahí que el precio de ese producto haya aumentado en el mercado. Resultan demagógicas y falaces las afirmaciones que sostienen que  los incrementos en los precios de los combustibles no tendrán impactos inflacionarios en los productos básicos, como hemos podido ver, un alza en los combustibles implica para todos los participantes en la cadena productiva un incremento en los costos necesarios para producir, es decir, que los productores, los transportistas y los que ofrecen servicios requieren de mayor inversión para colocar su producto en el mercado.

Ahora, en este ejemplo solo se habló sobre los efectos de las alzas en combustibles, pero, también podríamos pensar y explicar el mismo problema a partir del incremento del tipo de cambio, que ha producido un incremento en los precios de bienes importados y por tanto en los costos de producción, es decir, este problema afecta los precios de manera simultánea al aumento de los precios de la gasolina. Recordemos que el sector primario utiliza algunos insumos que son de importación, que van desde las semillas, hasta productos como fertilizantes, herbicidas, fungicidas e insecticidas; en ese sentido, en el caso de que el precio se eleve en ese tipo de productos, también aumenta la inversión del productor, la cual se ve reflejada en el precio final en el sector y por supuesto de los consumidores finales.

Como podemos ver, es absurdo reducir los aumentos de la gasolina a los automovilistas, nada más simple que afirmar que con estas medidas solo se afecta al famoso 20% de la población más rica, el sistema económico debe ser observada de manera mucho más compleja. En realidad todas las cadenas productivas, de todos los sectores de la economía utilizan combustibles derivados del petróleo de manera directa o indirecta, el costo y el impacto ahí está, el problema es que no lo asuman como una consecuencia no deseada de esas acciones concretas. Sin duda estamos pagando los costos de políticas económicas irresponsables, de un subsidio insostenible, que acompañado de un gasto público que llegó a los límites de lo manejable (50% del PIB)  reventó la burbuja del mantenimiento de un precio artificial.  (Vía: El Financiero