Héctor Astudillo se deslindó del asesinato del edil de Pungarabato

La dirigencia del PRD exigió al gobierno federal un protocolo de seguridad que garantice el bienestar de ediles en zonas ocupadas por el crimen organizado cuyas vidas están amenazadas o corren peligro.

El sábado pasado alrededor de las once de la noche, el edil de la localidad guerrerense de Pungarabato, Ambrosio Soto, y otros dos civiles —su cuñado y una persona más que no ha sido identificada—, fueron acribillados por grupos armados en la carretera que comunica las comunidades de San Lucas (Guerrero) y Riva Palacio (Michoacán). A pesar de que Ambrosio Soto había denunciado más de tres veces que su vida corría peligro, Héctor Astudillo, gobernador de Guerrero, se deslindó de la responsabilidad de su muerte. 

Diversos medios afirman que se trató de una emboscada; Soto regresaba a Guerrero cuando un grupo de hombres armados abordo de dos camionetas le cerraron el paso a la altura del paraje Las Curvas del Cajón y le dispararon por quince minutos, según el diario Milenio lo atacaron a él y a sus acompañantes con más de 600 balas.

Dos policías federales que escoltaban al edil resultaron heridos, fueron atendidos en Guerrero y recientemente trasladados a CDMX.

Ambrosio Soto ya había denunciado, tres veces, desde el 2015 que el crimen organizado lo había amenazado. También lo hizo una vez más hace dos semanas, al concluir un acto encabezado por el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, en donde Soto volvió a insistir en que había sido amenazado. De hecho, publicó al respecto en redes sociales:

Héctor Astudillo, quien ya ha sido el centro de situaciones hiperviolentas en Guerrero, se deslindó de lo sucedido el sábado por la noche, pues afirmó que las peticiones de seguridad de Soto “fueron atendidas siempre” (Vía La Jornada).

Ayer, en conferencia de prensa, el mismo Astudillo afirmó:

Llama la atención que haya realizado el viaje en el que murió a sabiendas de que había sido reiteradamente amenazado, como él mismo lo señaló, por un grupo delictivo, y que dicho viaje lo hiciera en horas inconvenientes, en una zona de alta peligrosidad. Conviene reiterar que el homicidio se cometió en territorio de Michoacán (Vía La Jornada).

La reacción del gobernador de Guerrero es de menos, escandalosa, pues responsabiliza a Ambrosio Soto de una situación de inseguridad que permea el estado entero y de la cual su gobierno había sido alertado.

El gobernador Héctor Astudillo no se responsabiliza

La dirigencia del PRD exigió al gobierno federal un protocolo de seguridad que garantice el bienestar de ediles en zonas ocupadas por el crimen organizado cuyas vidas están amenazadas o corren peligro.

Mientras tanto, este hecho hace visible la situación de impunidad de los criminales y de vulnerabilidad de la población.