Gobierno mexicano se dice listo para renegociar el TLCAN

EPN

Es hasta estos momentos de alta incertidumbre y contingencia cuando instituciones de todos los niveles de gobierno, cámaras obreras y empresariales se dan cuenta de la dependencia económica que tenemos con los Estados Unidos. Es hasta que se vio amenazada nuestra zona de confort cuando reaccionamos y nos damos cuenta de que se cometió un grave error al no diversificar nuestros mercados y al no disminuir la unidimensionalidad de nuestro sistema económico y comercial enfocado an su mayoría en fortalecer los lazos con Estados Unidos, todo esto por las ventajas que nos ha dado tener un acuerdo de libre comercio con el mercado más grande del mundo, que además se encuentra en nuestra frontera norte lo cual es un beneficio inigualable.

Pero todas estas ventajas se están diluyendo con el proteccionismo comercial que promueve el gobierno entrante del campeón del populismo y la demagogia, Donald Trump, quien en sus primeros días de gobierno firmó la salida de Estados Unidos del Tratado Transpacífico (TPP) y además convocó a los gobierno de México y Canadá a iniciar de inmediato las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Ante este entorno adverso para nuestro status quo, el gobierno mexicano, de manera reactiva, anunció el día de hoy una serie de estrategias para enfrentar la contingencia, que en el peor de los casos podría resultar en una salida de Estados Unidos del TLC, lo cual tendría consecuencias fuertes para nuestra economía.

Dichos planes estratégicos de política exterior fueron presentados por el ejecutivo en conjunto con representantes de los distintos poderes y niveles de gobierno, así como con representantes empresariales, obreros y de la sociedad civil. Ahí se propusieron las dos vías que seguirá el estado mexicano respecto a su política exterior, por lo cual se fijaron las posturas que tendrán sobre temas relacionados con migración, seguridad y economía.

En primer lugar se señaló algo que se debió haber hecho hace mucho tiempo, por lo menos desde hace una década, que es impulsar y fortalecer la diversificación de las relaciones internacionales, en términos políticos y económicos con otras regiones del mundo. Es decir, es hasta que tiene encima un problema de la magnitud que representa Trump, cuando se dan cuenta que es necesario ampliar los panoramas comerciales y políticos de nuestro país con el fin de  reducir la dependencia con el mercado estadounidense. 

No obstante, en estos momentos parece complicado que se sustituyan las relaciones económicas con nuestro vecino del norte, las cueles representan un 64% del comercio total de nuestro país y, en donde las exportaciones en 2015 ascendieron a unos 296 mil millones de dólares, mientras las importaciones a unos 235 mil millones de dólares, obteniendo una balanza comercial positiva de 60 mil millones de dólares. De ahí, que la segunda ruta del gobierno sea llevar a buen puerto las negociaciones del TLCAN, además de fortalecer las relaciones bilaterales en temas de migración y seguridad con los Estados Unidos.

La estrategia parece razonable, por un lado buscar mayor presencia en los mercados globales a partir de la búsqueda tanto de fortalecer, como de negociar nuevos tratados de libre comercio, sobre todo con países latinoamericanos, especialmente con Brasil y Argentina con los cuales no se han desarrollado relaciones sólidas, así el fortalecimiento del tratado con la Unión Europea, la construcción de otro con Reino Unido (quien saldrá del bloque europeo en los próximos meses y acuerdos bilaterales con los países que iban a integrar en TPP. Por otro lado se buscará fortalecer, o por lo menos mantener la indisociable relación con Estados Unidos, en términos sociales, políticos y económicos.

De manera específica el gobierno de la república planteó un decálogo que resume la posición que tendrá México ante Estados Unidos y ante la renegociación del TLC:

  • Compromiso de Estados Unidos hacia los derechos de los migrantes mexicanos.
  • La repatriación de ciudadanos mexicanos debe de ser ordenada, tal y como se ha dado en las pasadas administraciones
  • El desarrollo y la seguridad de la región debe ser responsabilidad compartida.
  • Garantizar el libre flujo de las remesas enviadas a México por los migrantes.
  • Cooperación del gobierno estadounidense para detener el flujo de armas en la frontera.
  • Respeto del libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, evitando aranceles, fomentando la competencia sana y el desarrollo de generar mercancías con valor agregado.
  • Durante las nuevas negociaciones del TLC se deberán agregar puntos respecto a sectores como el energético, el de telecomunicaciones y el comercio electrónico.
  • De generarse un nuevo acuerdo este debe traducirse en mejores salarios para México.
  • Protección al flujo de inversiones hacia México.
  • Generar una convivencia fronteriza sana.

 

Según el presidente, estos puntos se llevarán a cabo a través de la negociación y no de la sumisión o la confrontación, por tanto, señaló, que se respetará la soberanía y el estado de derecho de Estados Unidos, así como se exigirá el respeto de nuestra soberanía e interés nacional. Estas negociaciones comenzarán cuanto antes, ya que el próximo jueves se reunirán el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray y el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, con miembros del equipo de Donald Trump; y el próximo 30 de enero Peña Nieto se reunirá con el presidente Trump en la Casa Blanca. (Vía: El Financiero)

 

 

 

 

 

 

 

 

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