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Volver al futuro: La familia (entrega I de VI)

Nunca falta en la conversación con los amigos la pregunta ¿te gustaría tener hijos? Para algunos, esta pregunta se vuelve incómoda cuando se van acercando los gloriosos treinta años, y sienten ese peso social de formar una familia, tener una casa “propia”, un perro y una camioneta, ¿seguimos pensando así? ¿tener hijos y una pareja estable son fundamentales para formar (parte de) una familia?

La familia, la mayor y más vieja institución a nivel mundial, vive una transformación en tiempo real, factores económicos, afectivos, políticos, sexuales, intervienen en esa transformación. Los divorcios aumentan, las mascotas aumentan, la gasolina aumenta, la friendzone y las rentas (o los pequeños departamentos) tienen costos altísimos.

En esta primera entrega sobre el futuro de nuestra generación (millennial), se abordará el tema de la familia, algunas características y otros imaginarios para esta estructura tan arraigada en nuestro país.

Comenzaremos con la parte divertida de ese futuro incierto y “posmoderno”,  que tiene que ver con los tiernos, adorables y por supuesto más confiables perrhijos. Los únicos seres inmaculados de maldad que pueden existir en el planeta y que tienen el plus de estar domesticados.

La compañía de investigación de mercados más grande de Alemania GFK, señala que “alrededor del 35% de los 75 millones de millennials de los EE.UU. comparados al 32.8% de Boomers son felices viviendo con sus compañeros animales y actuando como padres del animal doméstico”.  El dato de nuestros vecinos del norte con nuestro país puede ser proporcional.

La tendencia en México es, que los que tienen el poder adquisitivo han optado por no tener hijos y, en lugar de ello, optan por tener una mascota. La Tasa Global de Fecundidad en México se redujo de 2.9 a 2.4 hijos por mujer entre 1999 y 2009. (Vía: El Financiero)

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), son más los perros domésticos que los niños menores de 9 años, al rededor de 18 millones de perros, de los cuales sólo 5.4 millones tienen un hogar.

Angelina Guerrero Luna, investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, aseveró que el número de mascotas se ha incrementado y que los lazos estrechos entre seres humanos y mascotas podrían derivar en hiperapego, lo cual altera el equilibrio emocional del dueño y el animal. (Vía: La Jornada)

Este fenómeno en el que las mascotas, especialmente los perros, son tratados como seres humanos, más allá de los cuidados básicos que deben recibir, se ha incrementado. El mercado ha sacado provecho de ello, ropa, accesorios, comida especializada, parques exclusivos, spas, medicina alternativa e incluso psicólgos para perros son algunos servicios para tu perrhijo, no para tu mascota.

Así que no te preocupes por la crianza de tu perro, seguro encontrarás la mejor educación para que tenga un futuro prometedor y pueda cuidarte cuando seas un anciano, ok no.

Ya somos parte de esas familias del futuro, los ejemplos son,  las casi 14 millones, de familias monoparentales (de un padre o madre y los hijos); las familias compuestas (formadas por parejas con hijos producto de otras relaciones); las familias ampliadas (una familia nuclear y abuelos, tíos, etc.), las familias correlacionales (sin ninguna línea de parentesco o con un perrhijo) y las familias homoparentales (parejas del mismo sexo).

Pero sólo nos detendremos en uno de los modelos que en pleno siglo XXI, y por lo menos en México, está en pañales: la familia homoparental.  Esto pese a que entidades como Quintana Roo, Durango y la Ciudad de México ya aprueban las uniones entre personas del mismo sexo, y en la capital tres de cada 10 matrimonios ante el Registro Civil son de parejas del mismo sexo.

Pero tener a obstáculos como el del Frente Nacional por la Familia, es suficiente para que políticas públicas, derechos e instituciones vayan lento en los demás estados de la República, incluso, pese a que instituciones como la Suprema Corte o la Comisión Nacional de Derechos Humanos han recomendado aprobar leyes para que personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio y por lo tanto tener la posibilidad de adoptar.

Tan solo en 2010, de las casi 26 millones de familias que había en México cuando se hizo el Censo de Población y Vivienda (2010), casi el 1 % estaban conformadas por parejas del mismo sexo.

De acuerdo con cifras del INEGI, existían 229 mil 473 hogares formados por parejas del mismo sexo de los cuales, 172 mil eran de parejas homosexuales y lesbianas con hijos. (Vía: Animal Político)

Seguro estas cifras han aumentando con el paso de los años pero también con el paso de muchas organizaciones civiles a favor de los derechos de las personas LGBT.

Con el paso del tiempo la familia, finalmente una estructura de poder, se ve trastocada en la medida que construimos redes afectivas y de cooperación que no están cimentadas, por un lado, en la procreación o, por el otro, el lo culturalmente aceptado.

El trabajo por la libertad de formar un familia está en el trabajo por el crecimiento de uno mismo, ya sea acompañado por una mamá, dos papás, un gato o un amigo.