El pasado 22 de marzo, el Diario Oficial de la Federación actualizó los costos para quienes acudan al Instituto Mexicano del Seguro Social sin estar afiliados: una consulta sencilla cuesta $783.
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Si bien el Seguro Social es una fuente inagotable de quejas, espera y mal servicio, es un sistema de seguridad social que provee servicio y cuidados médicos a 19.8 millones de personas, hasta abril del 2018.
Si estás afiliado, ya sea que trabajes (y en tu trabajo te afilien) o estudies en instituciones públicas como el IPN o la UNAM, el servicio es gratuito… aunque sí, tengas que hacer filas o buscar medicamentos que no hay.
Ahora, que si tienes la mala suerte de o ser un trabajador informal, estar desempleado o trabajar por honorarios, la cosa se complica. Si vas a una clínica del IMSS vas a tener que pagar los servicios, y los costos, a veces, superan a los de las clínicas particulares.
De acuerdo a la tabulación de costos publicada en el DOF, los costos se dividen en tres niveles de hospitales: desde la Clínicas de Atención Familiar hasta los hospitales de alta especialidad.

Ir con el doctor de la clínica cerca de tu casa, te puede salir en $783; si vas con un brazo roto, por ejemplo, luego tendrías que hacerte una radiografía, que sale en $346 y posteriormente pasarías a curación, en $428. Un total de $1, 557.
Los costos se disparan en los hospitales de especialidad, donde una consulta sale en $2, 122; una intervención quirúrgica, en $37, 473, y un día en terapia intensiva, en $37, 410.

Todo esto, claro, sin contar que, además del costo, también tendrás que sufrir la burocracia normal y “de siempre” del Seguro Social.
Así que si sí tienes IMSS, agradécele a la lucha obrera de la primera mitad del siglo XX que puedes romperte el brazo “gratis”… Y si no, quizá mejor checa si la clínica privada cerca de tu casa no sale más barata.
Con información del Diario Oficial de la Federación
