Bátiz deja dirección emérita de la OSEM ante denuncia de violación

Enrique Bátiz, director emérito de la Orquesta Sinfónica del Estado de México, renunció a su cargo. Esto después de la denuncia de la violinista suiza Silvia Crastan, quien reveló haber sido violada por Bátiz en un hotel de Suiza en 1996. Y aunque renunció al emeritazgo, Bátiz se va con más dinero del que le corresponde por su jubilación y con todo el apoyo de la Secretaría de Cultura mexiquense.

De acuerdo con la Secretaria de Cultura del Estado de México, Marcela González Salas, la decisión de renunciar fue tomada por el propio Bátiz para “reordenar varias cosas y revisar varios temas que tenía de orden privado, personal, por el momento”. Sin embargo, recibirá la jubilación y el fondo de retiro que por ley le corresponden, además de una cantidad extra proporcionada por el patronato de la OSEM, encabezado por Heberto Huzmán.

Con el emeritazgo, Enrique Bátiz seguiría ganando 99 mil 244 pesos brutos mensuales.

Los conciertos que el director había pactado con la OSEM serán cancelados. González Salas declaró, no obstante, que las puertas están abiertas para Bátiz: “En el Estado de México, por el momento, por acuerdo mutuo y con gran respeto también a que él quiere arreglar muchas cosas de su vida privada, no se presentará”.

Enrique Bátiz

La Secretaría de Cultura anunció que pondría a revisión el nombramiento de Bátiz como director emérito. Sin embargo, más tarde negó lo anterior, refrendó su apoyo al exdirector y minimizó las denuncias en su contra como si se tratara de un simple chisme: “Por un problema de su vida personal, no podía quedarse en la calle. No podía quedarse como boxeador en una cantina”. Sí, para la Secretaría de Cultura una presunta violación es un “problema personal” que no amerita una investigación sino una palmadita en la espalda.

Después de que se hiciera pública la denuncia de Silvia Crastan, especialistas en derechos de las mujeres criticaron la decisión de la Secretaría de nombrar director emérito a Bátiz. Malú Micher, exlegisladora perredista y exdirectora de Inmujeres en el Distrito Federal, calificó el emeritazgo como una mala decisión: “Violenta los derechos de las mujeres, envía un pésimo mensaje a la ciudadanía y legitima que, además, se puede ser violador, acosador y agresor y aun así recibir premios en este país como si nada pasara”. (Vía: Reforma)

“Espero que mi caso haya generado conciencia y discusión en México, que se sepa que las agresiones sexuales no solo ocurren en callejones oscuros, sino también vienen de hombres que consideras tus amigos e incluso dentro del matrimonio”.

El caso de Enrique Bátiz es una muestra de que, en México, la mayoría de las acusaciones de agresión sexual son desestimadas, incluso sin investigación de por medio. Y que aquellos personajes conocidos por el abuso de poder que ejercen en el ámbito laboral (como lo revelan las denuncias de músicos que han trabajado con él) pueden seguir siendo respetados y recibir “todo el apoyo” del Estado.