Encuentran cuerpos de desaparecidos en Tetelcingo con huellas de tortura

En 2014 fueron descubiertas dos fosas en un predio privado en el panteón de Tetelcingo. En ellas, la Fiscalía del Estado sepultó de manera ilegal más de 100 cuerpos.

Las ejecuciones extrajudiciales y las fosas parecen ser el común denominador en el estado de Morelos. 

En la comunidad de Tetelcingo, de los 117 cadáveres que la Fiscalía morelense enterró ilegalmente en una fosa común en el panteón de esta comunidad del municipio de Cuautla, un total de 84 cuerpos presentaron huellas visibles de violencia física.

El poeta y activista Javier Sicilia fue quien se encargó de informar estos hechos al citar información de la Policía Federal (PF), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

Cabe recordar que en 2014 fueron descubiertas dos fosas en un predio privado en el panteón de Tetelcingo. En ellas, la Fiscalía del Estado sepultó de manera ilegal más de 100 cuerpos, motivo por el que la propia dependencia anunció en noviembre de 2015 que abrió una investigación contra varios de sus funcionarios y exfuncionarios.

“Este entierro, que por su irregular permite un mecanismo de violencia extrema sobre los cadáveres, revela también la existencia de una modalidad de desaparición en un momento en el que este fenómeno resulta ser cada vez más complejo”, expresó Roberto Villanueva, coordinador del programa de atención a víctimas de la UAEM, durante la conferencia de prensa sobre los resultados preliminares de la exhumación de los cuerpos.

Debido a la presión de varias organizaciones civiles, el pasado 3 de junio las autoridades morelenses anunciaron la conclusión de los trabajos de exhumación e inhumación de 117 cadáveres para investigar el material genético de los cuerpos y compararlos con el de familiares de personas desaparecidas. En estas labores también tuvieron participación peritos forenses de la UAEM.

Como resultado de estas labores, en el informe Fosas clandestinas de Tetelcingo: Interpretaciones preliminares, los peritos de la UAEM documentaron que 84 cuerpos fueron enterrados clandestinamente por la Fiscalía con claros signos de violencia física y tortura, lo cual, en opinión de los expertos, evidencia el posible “encubrimiento de delitos” por parte de las autoridades estatales.

Asimismo, diversos activistas exigirán que se intervengan las fosas de Jojutla, pues tienen información de que podrían estar en las mismas o peores circunstancias al menos 37 cuerpos, al igual que los más de 100 cadáveres que mantienen en el Semefo del Estado.

Por su parte, Sicilia también acusó de simulación a las autoridades en la atención de los casos de desaparición y consideró que las acusaciones contra el rector de la UAEM son una cortina de humo para desviar la atención sobre el problema que literalmente se ha desenterrado en Tetelcingo.

Uno de los puntos a destacar, es que tanto la UAEM como Sicilia denunciaron que las condiciones en que fueron hallados los 117 cuerpos en las  fosas de Tetelcingo tienen similitudes con las que realizan los grupos del crimen organizado, en particular con Los Zetas.

“Encuentren las diferencias”, comentó un irónico Villanueva tras exponer durante la conferencia de prensa dos fotografías en las que se comparó las fosas de Tetelcingo con otra del Cártel de Los Zetas.

A su vez, con sarcasmo, Javier Sicilia mencionó que las fosas clandestinas de Los Zetas “tienen mejor metodología” que las de la Fiscalía de Morelos en la comunidad de Tetelcingo.

Uno de las cosas que resaltó el informe sobre la fosas clandestinas es que de entre estos 117 cadáveres se encontraron los cuerpos de tres niñas: una recién nacida, una de entre ocho y diez años, y otra de aproximadamente siete años. Todas presentando signos de violencia.

Una de las menores fue asesinada tras ser lanzada desde un puente de 20 metros de altura. Según expuso Sicilia, el caso de esta niña podría estar ligado a un delito de pornografía infantil o trata de personas, puesto que tenía las uñas pintadas de rosa con esmalte permanente, cosa poco frecuente en una menor de esa edad.