En un país de pobres ser rico es chido: desigualdad en México

Lee la discusión sobre la riqueza y la desigualdad entre Gerardo Esquivel (académico) y Ricardo Salinas Pliego (empresario).

A principios de este mes, empezó una discusión muy interesante entre un académico de dos reconocidas universidades públicas (la Unam y el Colmex) y un famoso empresario, dueño de una de las cadenas de televisión más poderosas de este país (Tv Azteca). El tema fue la riqueza y la desigualdad. Como ya sabes, aquí en Plumas nos encanta ponernos a discutir esos temas incómodos que provocan desacuerdo y discusión porque nuestra actividad favorita es pensar. Te presentamos los argumentos más importantes de la pelea para que tú tomes la postura que más te convenza.

1. La Academia da su opinión: México desigual

En junio de 2015 se publicó en línea un análisis sobre la economía en nuestro país con el título “Desigualdad extrema en México: concentración del poder económico y político”. La publicación apareció gracias a Oxfam México, organización dedicada a combatir la desigualdad y la pobreza en más de 94 países. El estudio estuvo a cargo de Gerardo Esquivel, doctor en Economía por la Universidad de Harvard e investigador de El Colegio de México.

El documento preparado por el académico habla de la relación entre la desigualdad y la captura económica en nuestro país, de sus consecuencias económicas y sociales y da idea de un programa para combatir el problema, así como una agenda para el futuro.

Uno de los puntos de partida para el análisis es el dato concreto de que, a pesar de que en nuestro país más de 23 millones de personas son incapaces de pagar una canasta básica para su sustento, somos el albergue de uno de los hombres más ricos del mundo. Otro es la obtención de datos duros sobre la desigualdad:

[En las últimas tres décadas] ha crecido el ingreso per cápita, pero se han estancado las tasas de pobreza en el país. Lo anterior se produce porque el crecimiento se concentra en las esferas más altas de la distribución. (vía Informe)

Con base en grandes bases de recabación de datos [la Socio-Economic Database of Latin America and the Caribbean (SEDLAC) y la Income Distribution Database (OECD)] y algunos estudios basados en información fiscal, Esquivel sostiene que:

“al 1% más rico le corresponde un 21% de los ingresos totales de la nación […] el 10% más rico de México concentra el 64.4% de toda la riqueza del país […] la cantidad de millonarios en México creció en 32% entre 2007 y 2012. En el resto del mundo y en ese mismo periodo, disminuyó un 0.3%” (vía Informe)

A manera de ejemplo, en el estudio Esquivel menciona a los cuatro principales multimillonarios de México: “Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca”, cada uno de los cuales se ha favorecido de una política fiscal que beneficia a los que más tienen y perjudica al resto. El resultado de esta desigualdad tiene importantes consecuencias para el sector indígena, para el desarrollo de la educación pública y para el índice de violencia causada por la marginación social.

2. Uno de los aludidos responde: “¿La riqueza es perversa?”

El 4 de febrero de este año, uno de los cuatro millonarios tomó la pluma para responder a lo que, por el tono empleado, consideró ataques contra su persona. Ricardo Salinas Pliego publicó un breve artículo en el periódico El Financiero para desterrar “para siempre estas ideas nefastas que se han propagado por siglos, envenenando la mentalidad del latinoamericano”.

En su texto, Salinas Pliego dice que lo verdaderamente malo no es la riqueza, sino la pobreza. En cuanto al señalamiento de que la riqueza de muchos empresarios se fundamentó en la privatización de bienes públicos, el señor Salinas Pliego dice que la privatización permitió que muchos países en la década de los noventa, incluido México, solventaran deudas nacionales y desestancaran su economía. En cuanto a la información proporcionada por el estudio de Oxfam México, el empresario opina:

El estudio de esta ONG muestra una serie de fallas metodológicas, para empezar: no distingue apropiadamente entre bienes públicos, en el sentido económico, y bienes privados que en manos del gobierno naturalmente pierden valor. (vía El Financiero)

Para aterrizar esta opinión en su caso concreto, Salinas Pliego argumenta que, antes de que él obtuviera la propiedad de Tv Azteca, la empresa era un dolor de cabeza para el estado mexicano, debido a que provocaba grandes pérdidas financieras; cuestión que se resolvió con un cambio de administración y de estrategia de medios.

El desprecio de los empresarios y el ataque a la riqueza de unos cuentos, dice el presidente de Tv Azteca, es una vía de apoyo al socialismo “que es una forma de gobierno que destruye nuestra libertad y nos hunde en la miseria”. Como ejemplos que demuestran su punto, Salinas Pliego sostiene (sin estudios de por medio) que países como  “la extinta Unión Soviética, Corea del Norte, Cuba y más recientemente en Venezuela”, han estancado su desarrollo económico y social por sus políticas económicas. A manera de cierre argumental, Salinas Pliego dice que es normal que exista desigualdad, debido a que ésta:

“existe en toda sociedad humana donde el talento y otras cualidades se distribuyen o se adquieren de maneras exponencialmente distintas” (vía El Financiero)

Cada persona está dotada con distintas habilidades y cualidades: algunos son buenos músicos, buenos futbolistas, buenos cineastas o buenos escritores (Salinas Pliego menciona a Yo-Yo Ma, Lionel Messi, Spielberg y Mario Vargas Llosa). Otros, dirá más adelante, son buenos empresarios. Así nacieron. No podemos culparlos porque su habilidad sea ser multimillonarios. Unos nacen con el don y otros no. El verdadero problema es, entonces, la desigualdad de oportunidades. El punto sería establecer parámetros para una competencia justa. El problema de esa gente que se dedica a hacer estudios sobre la desigualdad económica y su relación con la pobreza es la envidia que les impide ver que, para erradicar la pobreza, hay que apoyar empresarios que generan empleo y brindan bienestar a las familias:

“La envidia es un sentimiento corrosivo que destruye a quien la promueve y a quien la padece. Basar nuestras políticas públicas en este nefasto sentimiento sólo nos llevará al fracaso. De la misma forma, me queda muy claro que atacar a los empresarios, lejos de resolver la pobreza, nos hundirá en la miseria” (vía El Financiero)

3. La Academia contraataca: “Salinas Pliego no es Messi”

El 26 de febrero, Gerardo Esquivel (el mismo señor que escribió el informe que desató la polémica) contestó al texto de Salinas Pliego por medio de otro artículo, publicado en el periódico El Universal. El académico responde a cada una de las críticas lanzadas por Salinas Pliego contra su trabajo de investigación. Esquivel dice que su crítica no va en contra de los empresarios. Su intención tampoco es hacer una valoración moral negativa de la riqueza (es decir, calificarla en términos de perversa o buena). Su objetivo es, en cambio, enfatizar que:

“la excesiva concentración de recursos perjudica a empresarios que no pueden competir en igualdad de circunstancias con empresas (como las del señor Salinas, por ejemplo) que gozan de un extraordinario poder económico y político” (vía El Universal)

Por último, el economista muestra su sorpresa (y algo de indignación) por el argumento de Salinas sobre la desigualdad de capacidades entre los seres humanos y sus ejemplos con hombres exitosos. Para fundamentar su argumento, Esquivel recuerda que cuando Salinas Pliego compró Imevisión (la cadena televisiva que después se convertiría en Tv Azteca), lo hizo parcialmente gracias a la obtención de un préstamo por 29 millones de dólares en 1993. Quien le prestó a Salinas Pliego el dinero necesario para el negocio fue el hermano del presidente en turno, el señor Raúl Salinas de Gortari. Este préstamo ocurrió en condiciones turbias que continúan sin aclaración. Tampoco es público si el préstamo fue saldado o si la deuda continúa:

“Así que Salinas Pliego no es Messi. A menos, claro, de que Messi se hubiera convertido en el mejor jugador del mundo gracias a su alianza con el hermano del presidente de Barcelona para poder brillar en cada partido que juega. No creo que sea el caso” (vía El Universal)

Así que lo que le permitió a Salinas Pliego ser uno de los hombres más millonarios del país (y quizá del mundo) no fueron sus excelentes capacidades para el negocio; sino la unión de esas habilidades con la capacidad social de hacer tratos con políticos poderosos que ejercieron su poder para facilitar la ganancia de un empresario sobre los demás, dotándolo con ello de una ventaja política y económica que está lejos de ser igualitaria y justa.

4. Las Plumas opinan

Lo bueno de los empresarios legales es que no necesitamos de la intervención de un Sean Penn para escucharlos expresar sus opiniones. En primer lugar, agradecemos que un artículo de opinión firmado por un poderoso empresario le haga publicidad a un estudio especializado de un académico cuya público cotidiano es un salón de clases lleno de jóvenes que estudian un posgrado.

En segundo lugar, nos parece muy bello que Salinas Pliego haya revivido algunos de los argumentos más manoseados sobre la ventaja de que haya ricos en el mundo, porque eso abre la posibilidad de discutir viejos lugares comunes con investigaciones detalladas que ofrecen datos duros sobre la realidad.

El premio nobel de economía, Joseph E. Stiglitz, dice en su libro La gran brecha que, aún cuando se dejan los sentimientos apartes y se huye de posturas radicales de derecha o de izquierda:

“Las pruebas que nos ofrecen la historia y el mundo moderno son inequívocas: llega un momento en que la desigualdad se convierte en disfunción económica para toda la sociedad y, cuando lo hace, hasta los ricos pagan un alto precio” (Stiglitz, La gran brecha, Taurus, 2015, p. 118). 

Uno de los problemas que provocan políticas fiscales que favorecen a los empresarios multimillonarios es que la capacidad de compra de los más pobres se ve tan afectada que, a largo plazo, el gasto doméstico habitual se reduce y, por una serie de relaciones económicas, eso termina por perjudicar la economía total de un país.

Por otro lado, el hecho de que la riqueza sea producto de rentas (es decir, del pago que reciben los dueños de empresas por la simple posesión de sus bienes o acciones) en vez de que sea producto de salarios (es decir, de la retribución monetaria de un servicio prestado) provoca que sólo algunos se beneficien con el total de las ganancias producidas por actividades comerciales. Esto es, en palabras de Stiglitz que “el esfuerzo se dedica a obtener una porción más grande del pastel, en vez de aumentar el tamaño del pastel”.

La percepción de justicia presente en la clase trabajadora de un país es otro de los factores fundamentales para el buen desarrollo económico. Si no hay un pago justo para los obreros y es notable el beneficio exclusivo de los propietarios de una empresa, cuya riqueza se sostiene sobre la pobreza de quienes hacen posible la producción del capital financiero, el resultado será una disminución en la efectividad del trabajo.

En una sociedad donde se genera un ambiente de desconfianza hacia los empresarios multimillonarios y los beneficios que el gobierno en turno les otorga para su libre enriquecimiento, la sociedad suele dejar de respetar los pactos civiles que permiten el funcionamiento de un país. Por ello, la desigualdad económica está relacionada con la violencia y la falta de respeto a leyes o reglamentos de convivencia civil.

Joseph E. Stiglitz dice que la lógica capitalista que consiste en buscar el beneficio propio sin atender para nada el beneficio de los demás es la mejor manera de sabotear el propio sistema capitalista. Henry Ford, por ejemplo, buscaba salarios dignos para sus trabajadores, de manera que ellos mismos fueran compradores potenciales de los carros que fabricaban; Franklin D. Roosvelt impuso algunas restricciones al capitalismo para mantenerlo con vida; Richard Nixon impulsó el desarrollo de programas de salud pública, seguridad social y cuidado del medio ambiente.

“Los miembros del 1 por ciento de las generaciones anteriores solían ser más listos. Sabían que la pirámide no podía tener una cima si no tenía una base sólida, que su posición era precaria si la sociedad estaba enferma.” (Stiglitz, p. 125)

¿Tú qué piensas? ¿Qué tan chido es ser rico en un país de pobres? Ahora sí, que empiece la discusión masiva.

Nayeli G. @nayegasa