El Partido Verde y sus secuaces intocables

En el pasado proceso federal electoral de 2015 comenzaron a circular tuits que publicaron celebridades y figuras del deporte en apoyo al Partido Verde.
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El diario digital Sin embargo.mx presentó una noticia que de tiempo atrás venia cocinándose por los fogones de las salas especializadas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF): las faltas denunciadas por el partido político Movimiento de Regeneración Nacional en contra de “diversas personalidades” que tuitearon en favor del Partido Verde Ecologista fueron declaradas “inexistentes”. El argumento de los magistrados: ejercicio de la libertad de expresión.

La magistrada Gabriela Villafuerte:

“Es un número muy importante de mensajes, pero esa masividad no cambia la naturaleza de la plataforma. La plataforma es privada, no tiene la naturaleza de público en el concepto jurídico de público, es una masividad evidente, pero los ciudadanos lo hicieron en su libertad de expresión”.

Como sabemos, en el pasado proceso federal electoral de 2015, a tres días del inicio de las votaciones (durante la etapa de veda electoral), comenzaron a circular tuits que publicaron celebridades y figuras del deporte en apoyo al Partido VerdeAnte esas acciones, el Instituto Nacional Electoral (INE) dictó medidas cautelares, al considerar que ponían en peligro la equidad de la elección, mientras que el PVEM negó haber organizado el embate de “famosos” a su favor.

Pero más allá de lo cursi y ridículo, de la importancia o de la influencia de las proclamas de Miguel Herrera, Julio César Chávez, Andrea Lagarreta, Paty Chapoy, Belinda o Inés Sainz, o de quienes hayan sido, todos ellos surgidos de las catacumbas ideológicas más duraderas y cotidianas (pero también, más triviales) construidas por las dos grandes Televisoras nacionales, el asunto concluido ayer por el tribunal electoral, se encuentra en otro lado y no es el anecdótico.

En efecto, nuestro país, la ciudadanía, desde hace más de 50 años se ha dedicado a la ardua tarea de construir rutas institucionales para dirimir los conflictos sociales ocasionados por décadas de autoritarismo político que se sostenía por la anómala ampliación y desarrollo de un presidencialismo fuerte y de un partido hegemónico.

Esta ruta de reformismo electoral (iniciada en 1963 con los llamados “diputados de partido”) terminaría finalmente en la década de los noventa con el diseño y construcción de instituciones de mayor certeza y confiabilidad (ciudadanización, medios de impugnación y sanción, financiamientos, coaliciones, límites y tiempos de campaña, representación y umbrales, etc.).

Pero lograrlo no fue fácil. Las instituciones político electorales en México han evolucionado a través de caminos sinuosos, con sobresaltos de guerrillas, de asesinatos políticos, de crisis económicas y de abusos de poderEl fallo que exonera de “faltas” electorales al grupito de ignorantes con discursos seudo-optimistas, no representa en sí misma un acto para desgarrarse las vestiduras y encolerizarse: no cambia en absoluto –si somos honestos- el resultado de los comicios federales pasados.

Más bien tendríamos que preocuparnos y ponernos en alerta acerca del diseño y operación de nuestras instituciones electorales, en este caso, aquellas encargadas de resolver por vía pacífica las controversias suscitadas y proteger con ello, nuestros derechos político-electorales. Que la magistrada Gabriela Villafuerte aduzca en su resolución que las redes sociales (“la plataforma es privada” y “no tiene la naturaleza de público en el concepto jurídico de público”) no pertenecen al ámbito digital de la plaza pública en su connotación deliberativa, es de una simpleza y de una distorsión más que evidente.

La simulación de argumentos jurídicos sigue siendo la piedra de toque contemporánea de nuestros ilustres burócratas para continuar encubriendo las tropelías y engaños, y con ello reproduciendo los privilegios.