El papa Francisco concede indulgencia a los Legionarios de Cristo

¿Recuerdan a los Legionarios de Cristo? Por supuesto que los recuerdan, su fundador fue Marcial Maciel, el sacerdote católico que abusó sexualmente de varios niños a lo largo de los años, además de otros varios delitos. Pues bien, la oficina de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, en representación del propio papa Francisco, emitió una carta de indulgencia para la congregación.

¿Qué significa esto? Según el director de los Legionarios, Eduardo Robles Gil, en una carta relativa a este tema que mandó a su comunidad; esto es una indulgencia:

Como saben, la indulgencia consiste en una remisión de las penas temporales por los pecados ya perdonados que el pecador debería purgar en la vida presente o en la futura antes de poder entrar en la plena comunión con Dios en el cielo

En otras palabras, con esta carta el Vaticano realiza un gesto de apoyo para la congregación, una forma de dejar los escándalos atrás. En estricto sentido, se trata de un perdón por sus pecados (o crímenes, en un sentido más amplio).

indulgencia del Vaticano

La indulgencia se mandó con motivo de los 75 años desde la fundación de los Legionarios de Cristo. Para ser justos, hay que decir que este tipo de gestos son comunes cuando cualquier institución de la Iglesia cumple un aniversario. Sin embargo, no deja de ser significativo que se mande a la congregación fundada por un pederasta y traficante de influencias, como lo fue Marcial Maciel.

La carta enviada a dicha congregación dice textualmente:

“La PENITENCIARÍA APOSTÓLICA, por mandato del Santísimo Padre Francisco, concede benignamente el Año jubilar con Indulgencia plenaria anexa, que con las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) los miembros de la Congregación de los Legionarios de Cristo y todos los miembros del Movimiento Regnum Christi quienes, con espíritu de penitencia y unidos cordialmente a los fines espirituales del Año de la Vida Consagrada y del próximo Año Santo de la Misericordia, pueden lucrarla una vez por día y también aplicarla como sufragio a los fieles difuntos que se encuentran en el Purgatorio“

La redacción resulta un tanto enredada porque es una traducción no muy bien hecha del latín, lengua en que originalmente fue escrita. Lo que quiere decir, sin darle tantas vueltas, es que con el respaldo del Papa Francisco se concede la indulgencia (o sea, el perdón) a los Legionarios a cambio de que realicen ciertas acciones. Más tarde, en la carta, se especifican qué acciones, que incluyen dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los enfermos, redimir a los cautivos, enterrar a los muertos, corregir al que yerra, enseñar al que no sabe, dar consejo a quien lo necesita, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de los demás, perdonar las ofensas, rezar por todos, etc.

indulgencia de Francisco

Para ser aún más claros: el papa está perdonando a los Legionarios a cambio de hacer una serie de acciones que no incluyen la reparación de daños a las víctimas de su fundador, ni a las de la congregación.

Como ya sabrán, desde los años 40 el “padre“ Maciel fue señalado por abusos sexuales en contra de menores de edad. En 2010 Omar y Raúl González Lara (hijastro e hijo de Maciel, respectivamente) denunciaron el programa de radio de Carmen Aristegui que el fundador de los Legionarios había abusado de ellos durante años y desde su niñez. No se trata de la única denuncia de pederastia que señaló a Maciel.

A pesar de que muchas denuncias se hicieron desde hace años, el Vaticano apoyó incondicionalmente a Maciel durante mucho tiempo, especialmente mientras Juan Pablo II fue papa. Dicho apoyo se hizo insostenible en la medida en que las denuncias se multiplicaban. En 1997 un grupo de ocho exmiembros de los Legionarios de Cristo enviaron una carta dirigida a Juan Pablo II en la que denunciaban los abusos que habían sufrido por parte de Maciel.

Maciel y Juan Pablo II

En 2006, Benedicto XVI retiró al padre pederasta de sus funciones, y le prohibió ejercer el sacerdocio. Y no fue hasta 2010 (dos años después de que su fundador hubiera muerto) que los Legionarios reconocieron los delitos de Maciel y retiraron todas las imágenes de él.

Podría decirse que la congregación no tiene la culpa de la conducta de su fundador, ¿pero no fue acaso bajo el cobijo de esa misma congregación que abusó de numerosos menores de edad? ¿No fue bajo su estructura que los ocho denunciantes de 1997 fueron victimizados? ¿El papa debe conceder una indulgencia a una institución que al menos toleró esa actitud de su fundador?

Por si fuera poco, está bien documentado que en el nacimiento y crecimiento de la orden, Maciel traficó con influencias y extorsionó a decenas de personas en México; además de que realizó donativos “sucios“ a numerosos grupos del Vaticano.

Tomando en cuenta todo esto, ¿se puede defender la existencia de los Legionarios de Cristo? ¿Acaso este accionar del papa no va en contra de su supuesto progresismo? Mientras no haya una declaración sólida de Francisco al respecto, y no haya acciones concretas, no podemos considerar este asunto zanjado dentro de la estructura eclesial.

Maciel

Antes de repartir indulgencias, ¿no debería Francisco aceptar responsabilidades frente a las víctimas y en contra de las instituciones que permitieron el abuso? ¿No tiene el papado una deuda con México por las acciones y los encubrimientos de Maciel?

Por: Redacción PA.