“El ano de un hombre no está listo para recibir”, dijo el arzobispo

Tal vez sea necesario evidenciar y repudiar públicamente eso que algunos representantes de la iglesia católica están promoviendo, que es nada más y nada menos, que una campaña de odio.

El arzobispo de México, Norberto Rivera, afirmó en un artículo publicado la semana pasado en el semanario Desde la Fe que “el ano del hombre no está diseñado para recibir”.

“El ano está diseñado sólo para expeler. Su membrana es delicada, se desgarra con facilidad y carece de protección contra agentes externos que pudieran infectarlo. El miembro que penetra el ano lo lastima severamente pudiendo causar sangrados e infecciones”. (Vía Proceso)

Pero, ¿a qué se deben estas declaraciones “anales” tan intempestivas? La periodista Sabina Berman publicó un artículo que problematiza las afirmaciones de monseñor Rivera donde éste  habla de su postura con respecto a la homosexualidad y a los matrimonios gay. Como sabemos, la iglesia católica prohibe la unión entre personas del mismo sexo y ha expresado su desacuerdo con la iniciativa del presidente de Enrique Peña Nieto de hacer del matrimonio igualitario un derecho constitucional.

Según Berman, el arzobispo se quedó sin argumentos que respalden el rechazo de la iglesia a la homosexualidad; ya que la creencia de que la preferencia sexual hacia personas del mismo sexo era signo de un desorden psiquiátrico, ha sido desmentido hasta la náusea por la ciencia. También se ha desacreditado la idea de que “lo natural” es la heterosexualidad. Ante esto, Berman concluye: “Ahora queda el argumento del ano”. 

Desde que Peña Nieto se dio cuenta de que la comunidad LGBTTIQ exigía que se tomaran en cuenta sus derechos y desde que anunció, dos años después de estar en el poder, su apoyo al matrimonio igualitiario (como aquí te contamos), muchos representantes de la Iglesia, en su mayoría obispos, han exhortado a la población a protestar en contra del gobierno. 

Tal vez estemos ante un tema, el de la igualdad de derechos, que nos coloque, por un segundo, del lado del Gobierno. Después de todo, como apunta Berman, tal vez sea necesario evidenciar  y repudiar públicamente eso que algunos representantes de la iglesia católica están promoviendo, que es nada más y nada menos, que una campaña de odio.