Diputados en México, los terceros más caros e ineficaces del mundo

Según los datos presentados en el Informe Legislativo 2016 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), los diputados locales en México son los terceros más caros del mundo, sólo por debajo de los casos de Nigeria e Italia. El presupuesto destinado a cada diputado es mucho mayor que el que se destina a los legisladores en países desarrollados.

Baja California, uno de los congresos más costosos

Apoyándose en los datos del Informe Parlamentario Mundial de 2010,el IMCO indicó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) es la más costosa, pues por cada diputado se gastó 2.92 millones de dólares (mdd) anuales. Le siguen Baja California con 2.38 mdd; Michoacán con 2.12 mdd; Estado de México con 1.98 mdd; Sonora con 1.95 mdd; Jalisco con 1.87 mdd; Morelos con 1.59 mdd y Oaxaca con 1.52 mdd.

Dichas cifras superan el gasto de los parlamentos de primer mundo. Por ejemplo, en Francia se destina a cada legislador 1. 05 millones de dólares anuales; en Alemania, 1.28 mdd, en Holanda 1.01 mdd, en Bélgica 1.08 mdd, en Japón 1.47 mdd y en Canadá, 1.31. (Vía Expansión)

Parlamento francés

En el año 2015, los Congresos de todo el país costaron 12 mil 570 millones de pesos (Vía Milenio), y se pronostica que para 2016 costarán 13,066 mdp. Esta cantidad se destina, principalmente, para el salario de los legisladores y el personal que labora en las cámaras locales.

Para el IMCO, esto representa un grave problema pues, en ocasiones, la cantidad de empleados de los legisladores puede ser muy amplia. Este es el caso de la Ciudad de México y de Morelos, en donde cada legislador cuenta con 25 o 30 asistentes.

Vía Animal político

Pero eso no es todo. El informe también analizó la composición, el manejo de recursos y el desempeño de los legisladores, y concluyó que no existe información suficientemente clara y completa sobre la labor de los diputados. El director del Instituto, Juan Pardinas, considera que se trata de “un poder público muy poco estudiado, poco llamado a rendir cuentas. No existe información clara y completa de su labor.”

Los datos que sí pueden verificarse son los que indican que, aunque los congresos deben legislar un promedio de 70 sesiones por año, algunos no cumplen ni siquiera con 40 días de labores. Además, con excepción de Guerrero, los diputados locales gozan de aguinaldos mayores a los establecidos por la ley.

A pesar de que la Ley General de Transparencia les exige publicar su contabilidad gubernamental, la evaluación que el IMCO les otorga sobre la transparencia en sus portales es sólo del 31%. Los congresos omiten la totalidad del presupuesto que reciben, por lo que es prácticamente imposible conocer los sueldos y salarios reales de sus integrantes. Además, existe un manejo arbitrario en la asignación y ejecución de los recursos.

En teoría, las diputaciones locales son una pieza clave en la creación de contrapesos políticos pero, de acuerdo con el IMCO, en 22 de ellas se aprobaron más del 80% de las iniciativas del gobernador y 8 de éstos aprobaron el 100%. (Vía Sin embargo)

Aunque los medios para evaluar el desempeño de los diputados  son escasos, la opinión pública los percibe como ineficientes y poco confiables. La encuesta realizada por Latinobarómetro el año pasado, indicó que sólo el 17% de los mexicanos se siente representado por su congreso; mientras que años atrás, Parametría señaló que 7 de cada 10 mexicanos consideran que éste no los ha beneficiado en nada. (Vía Parametría)

ineficientes

En los últimos 40 años el número de diputados se triplicó –de 369 a 1, 125– y, en los últimos 5, el presupuesto de los congresos estatales aumento 9.5%. Sin embargo, los resultados del estudio demuestran que su incremento no guarda una relación directa con su nivel de desempeño.

Además, su diversificación tampoco se refleja en un equilibrio de las decisiones; por el contrario, es una práctica común que legislen en conjunto con la bancada de su partido, antes que por las necesidades de los que representan. Esto resulta natural dada la inexistencia de vínculos reales entre los  pues, incluso, sólo el 30% de la población conoce a sus diputados.