En Senado, reclaman a Cordero usar Mesa Directiva como ‘vocería del PRI’

Tras la declaraciones de Ernesto Cordero, en las que exigió que se acelerara la investigación contra Ricardo Anaya, candidato de la coalición que integran PRD, PAN y Movimiento Ciudadano, la perredista Angélica de la Peña presentó una moción contra el presidente de la Mesa Directiva. (Vía: Aristegui Noticias)

Al expanista se le acusa de estar haciendo un uso faccioso de la Mesa Directiva, el órgano de la Cámara de Senadores que regula las intervenciones de los grupos parlamentarios. Por supuesto, eso no es gratuito y tiene que ver con sus señalamientos hacia Ricardo Anaya, que claro que son justificables, pero no así su omisión a los demás casos de corrupción que también son investigados.

Al respecto, Cordero dijo que él tiene todo el derecho de opinar como se le venga en gana… y es cierto, pero como el miembro más importante de la Mesa Directiva del Senado, su papel, en lo ideal, no es ponerse en favor o en contra de alguien, sino asegurar la pluralidad y la objetividad en los procedimientos que involucren a esa Cámara. De la Peña apuntó que:

No es que nos parezca que usted no tiene derecho a declarar o a emitir opiniones personales sobre sus simpatías o antipatías políticas, pero dado que es imposible obviar que usted es el presidente de la Cámara de Senadores… en razón de ello, usted está obligado a representar y garantizar la pluralidad y la imparcialidad por encima de intereses particulares o de grupo”. (Vía: Proceso)

La fractura del PAN, entre los que apoyan a Anaya y su proyecto de partido, y los que lo ven como un dictador y lo peor que le pudo pasar a ese partido, ha provocado estas discrepancias. Evidentemente, que esto sucediera en medio de un proceso electoral lo hizo aún más complejo. Muchos panistas, que se sabían panistas y solo así, cambiaron de bando, ya sea para el PRI (como Cordero o Lozano), o a Morena (como Gabriela Cuevas o Germán Martínez).

Ahora, los puestos que ocupan, haya sido obtenidos con el PAN o no, deberían seguir siendo presididos con la objetividad que, se supone, deben tener al ejercer, aunque sabemos que no es así en casi ningún caso.

Foto: Aristegui Noticias

Exigir que se investigue el caso de Anaya resulta un tanto estéril, porque es, en sí, el que más se ha revisado de las recientes acusaciones de corrupción o lavado de dinero; tanto, que hemos llegado a pensar que la PGR está siendo usada como un aparato del gobierno para modificar la percepción electoral, aunque no se ha visto reflejado con impacto en su popularidad. Sí, Cordero puede opinar, pero si exige prontitud en el caso de Anaya, también debería pedirla en el de Meade, o en el de cualquiera.