Desde 2000, la CDMX no tenía seis días seguidos de contingencia

Tus ojos, tu nariz y quizá hasta tu estómago lo sabe: estamos en contingencia ambiental, y no sólo eso: ésta, que para mañana será su sexto día consecutivo, es la más larga que había tenido el área metropolitana desde el año 2000.

Hay razones meteorológicas que utiliza la Comisión Ambiental Metropolitana (CAMe) para explicar por qué llevamos cinco días respirando lo mismo: falta de vientos, falta de lluvia, las altas temperaturas… básicamente, que es verano; esta temporada es conocida por sus altos índices de contaminación por esas mismas condiciones climatológicas, sin embargo, la CAMe no explica la razón por la que, hoy, programas como el Hoy No Circula ya no son efectivos, y que incluye una larga lista: desde el incremento del parque vehicular, la deforestación de muchas zonas verdes (camellones, bosques interiores, la muerte de vegetación por plagas o por la misma contaminación), la falta de regulación a la industria y, como en todo tema, la corrupción que permite que esas pocas regulaciones sean fácilmente libradas por quienes más contaminan. (Vía: Animal Político)

En 1992, el entonces Distrito Federal fue “premiada” por la  Organización de las Naciones Unidas como la ciudad más contaminada del mundo. En plena crisis, se planearon y ejecutaron programas de movilidad y medidas urgentes para mejorar la calidad del aire y, hace 25 años, esas medidas y esos planes funcionaron. Hoy, han quedado obsoletos frente a nuevos problemas o, más bien, frente a problemas que no se quisieron ver en su momento y que ahora nos han explotado en la cara (o en los pulmones).

La Secretaría de Salud ha estimado que alrededor de 9, 600 muertes cada año pueden relacionarse con la contaminación. Éste, más que un problema crítico es uno crónico: crecer respirando este aire, explicó Gerardo Ruiz, académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM a El País, reduce la expectativa de vida y, en general, hace que quienes vivimos en ella nos enfermemos con más facilidad. (Vía: El País)

Hace poco más de cinco años, varios científicos levantaron la voz de alarma porque se dieron cuenta de que las medidas que, por más de 10 años habían resultado efectivas para, por lo menos, reducir los picos de contaminación en fechas como éstas, estaban dejando de servir. Para muchos, esto responde a una crisis de movilidad en la ciudad: cuando se aplican medidas extremas, como Hoy No Circula más amplios, sin una red de transporte público eficiente, los resultados son desastrosos… como hemos podido ver todxs.

El año pasado, la Comisión Ambiental Metropolitana (CAMe), cambió el protocolo a partir del cual se declaraban las contingencias: antes, cuando las mediciones rebasaban los 150 puntos IMeCa (Índice Metropolitano de Calidad del Aire), se declaraba una precontingencia y, al llegar a 200, era lanzado el protocolo de contingencia; ahora se canceló la precontingencia y sólo basta llegar a los 150 puntos IMeCA para declarar una contingencia ambiental. (Vía: El Universal)

La contaminación en la ciudad más llena de tráfico del mundo no se va a solucionar fácilmente: ni es un problema sólo de los automovilista, ni de “crear consciencia”, ni de sólo sembrar árboles o cambiar a coches híbridos… ¿Aún estamos a tiempo de salvar la CDMX o ya, como Springfield, nos mudamos a un lugar que no hayamos echado a perder aún?

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