Comuneros nahuas de Ostula exigieron la libertad de Cemeí Verdía Zepeda

El comandante de la policía comunitaria Cemeí Verdía Zepeda se encuentra detenido desde el pasado mes de agosto.
Zepeda

El día primero de diciembre, la comunidad nahua de Santa María Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, tomó la carretera federal número 200 y un grupo de 250 comuneros se trasladó a Morelia con la finalidad de exigir la libertad del comandante de la Policía Comunitaria de su localidad, Cemeí Verdía Zepeda, el cual se encuentra detenido desde el pasado mes de agosto. Los pobladores advirtieron que sus acciones irán subiendo de tono sino se da una pronta respuesta satisfactoria a sus peticiones.

Los comuneros nahuas también denunciaron la grave situación de inseguridad que se presenta en la zona, pues cártel de los Caballeros Templarios sigue actuando “con la complicidad de funcionarios de gobierno corrompidos, y contraste, su lugarteniente en la región, el ex presidente municipal Juan Hernández, está libre después de que había sido detenido y sujeto a proceso por haber organizado los atentados en los que han querido privar de su vida al compañero Verdía Zepeda”.

La lucha por la reconstitución del territorio de la comunidad de Ostula comenzó en 1964, cuando le fueron reconocidas sus tierras ancestrales por medio de una resolución presidencial, pero por fallas técnicas en los planos, los pequeños propietarios de “La Placita”, comunidad costera cercana a Ostula, comenzaron a invadir porciones del lugar, tanto para cultivos de papaya, mango y tamarindo, como para fraccionar y vender lotes. La Comisión por la Defensa de los Bienes Comunales de Ostula señala que algunos de esos invasores son cabezas del crimen organizado en la región.

Ya para el 29 de junio de 2009, después de un litigio judicial que aún no sin resolver y de mediaciones de la autoridad que siempre beneficiaron a los invasores mestizos, la comunidad decidió retomar la totalidad de su territorio, que alcanza las 28 mil hectáreas. Recobraron el paraje “La Canguancera” (invadido por seis pequeños propietarios de La Placita) y fundaron el poblado de Xayakalan. En esa misma fecha quedó constituida su Policía Comunitaria, con el objetivo de defender el territorio. Apenas un par de semanas antes, el Congreso Nacional Indígena emitió el Manifiesto de Ostula, enarbolando el derecho a la autodefensa de las comunidades para la protección de su territorio.

Cabe mencionar que en estas tierras indígenas se cruzan intereses mineros (minas de hierro, de gran pureza), de trasiego de todo tipo de mercancías, por su posición estratégica; de extracción de recursos naturales y de explotación de playas y paisajes. Desde años atrás, la comunidad se convirtió en un punto de mayor importancia para el crimen organizado.