Anoche, cientos clausuraron simbólicamente el Senado; adentro, avanzaba la LSI

La noche del 13 de noviembre, alrededor de unas 300 personas salieron del Ángel de la Independencia para expresar una vez más su repudio, al mismo tiempo que las comisiones del Senado de la República discutían la Ley de Seguridad Interior.

“Es una ley que va a afectar los procesos de investigación de las víctimas, ahí donde el Ejército participó”, declaró a Plumas Atómicas Omar García, uno de los normalistas que sobrevivieron la noche de Iguala

La marcha llegó a la sede de la Cámara Alta, donde las ONGs  dieron un pronunciamiento rechazando la iniciativa que pretende ‘regular’ las acciones de las Fuerzas Armadas y otorgarles facultades para actuar en materia de Seguridad Pública.

Afuera, en la entrada del recinto legislativo, se denunció que los senadores no incluyeron a las organizaciones civiles ni a la ciudadanía en el debate alrededor de la polémica ley, la cual, de ser aprobada en el Senado sin modificaciones, avanzaría al Ejecutivo para aprobarla y, ahora sí, convertirla en ley.

En el Senado creen que la Ley de Seguridad Interior podría estar lista para el 15 de diciembre, el último día del periodo legislativo actual.

“La Ley de Seguridad Interior tiene grandes dificultades en diferentes sentidos”, nos comentó Eduardo Espinoza, coordinador del área legal de Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), “partimos desde que es inconstitucional, es decir, el contenido de la misma contraviene lo que dice la Constitución. La seguridad interna tiene que estar a cargo de autoridades civiles. Esta ley permite y da facultades a las Fuerzas Armadas. (…) Se le está entregando al Ejército facultades que tenemos los civiles a través de nuestros representantes, que son las autoridades.”

“Se han expedido un chingo de leyes para las cuestiones civiles”, agregó Omar García. “No se aplican, no funcionan. (…) Si con las autoridades civiles no pueden, ¿cómo pretenden regular al Ejército, a hombres y mujeres armadas?

Para cuando las veladoras que llevaban los manifestantes acabaron de ser colocadas en la puerta del Senado y tras la clausura simbólica del inmueble, la Ley de Seguridad Interior ya había avanzado hacia el Pleno de la Cámara Alta. Ahí se dio la primera lectura y concluyó la sesión del día.

“Si algo hemos aprendido en estos últimos 11 años es que el Ejército no tiene las capacidades para ejercer funciones de Seguridad Pública“, señala Amaya Ordorica, de Reverdecer Colectivo. “Corresponden a instituciones civiles, justo porque su formación y propósito de ser no es instaurar seguridad, sino eliminar a un enemigo. Hemos visto cómo su presencia en las calles y ejerciendo estas tareas ha hecho que la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales, el desplazamiento interno forzado y la tortura aumentarán radicalmente”, agrega.

Por su parte, Espinoza señaló que cuando el Ejército entra a los estados, como en el caso de Veracruz y Michoacán, no se solucionan los problemas de inseguridad y violencia.

“El incremento de la violencia es casi inmediato cuando las Fuerzas Armadas entran a hacer tareas de seguridad.”

 

El día de hoy, a las 11 de la mañana, se reanudará la sesión en el Senado. Si los “cálculos” de votos a favor o en contra favorecen a las facciones del PRI, PVEM, PANAL y PES (además de los difamadísimos “rebeldes” del PAN), la LSI podría ser aprobada tal como lo quería el coordinador de la bancada priísta: antes del viernes y sin haber escuchado, nunca, las críticas que más de 300 organizaciones nacionales e internacionales han hecho a lo que, en efecto, podría ser el comienzo (legal) de la militarización del país.