5 mil indígenas tzotziles se esconden en selva de Chenalhó, en Chiapas, temen otro Acteal

Desde finales de septiembre, casi 5 mil tzotziles de los Altos de Chiapas viven escondidos en la selva, luego de que un grupo de hombres armados, provenientes de San Pedro Chenalhó, llegaron armados a sus comunidades. Según los desplazados, buscaban adueñarse de sus tierras.

Desde hace varios años hay un conflicto territorial entre los municipios de San Pedro Chenalhó y Chalchihuitlán, dos municipios colindantes en los Altos de Chiapas. Como ocurre con frecuencia en los conflictos de tierras en las comunidades indígenas, el gobierno estatal no ha intervenido, ni siquiera, para servir de negociador entre las partes.

Esta inacción, denuncian los desplazados de Chalchihuitlán, ha servido para que sus vecinos se convirtieran en invasores.

La última ronda de agresiones, lo que forzó a los casi cinco mil a huir de sus casas, ocurrió el pasado 18 de octubre: un grupo de hombres armados atacó una parcela donde trabajaban tres campesinos, asesinaron a uno y, disparando al aire, avisaron a los vecinos que tenían que irse. (Vía: El Universal)

Así, sin tomar nada más que a sus hijos, ancianos y nada más, se adentraron a la selva chiapaneca para ocultarse. Desde entonces, sin comida, sin cuidados médicos y sin ropa, han vivo escondidos, con terror de ser descubiertos por los hombres armados.

La mayoría de los desplazados no hablan español y dependen del cuidado de un par de chamanes y curanderos que hacen lo que pueden para atender casos de diarrea, fiebres, estrés postraumático y la condición de un par de decenas de mujeres embarazadas.

Las comunidades de Ch’en Mut, Tzomolton, C’analumtic, Bejelton, Tulantic, Vololch’ojon, Cruz c’ac’al nam y Cruz ton fueron las que, hoy, están ocupadas por los hombres armados que hace poco más de un mes los expulsaron. (Vía: Sin Embargo)

El 23 de diciembre de 1997, también en Chenalhó, aproximadamente sesenta hombres armados asesinaron a 45 personas que ya habían estado huyendo de sus perseguidores. Hoy, con esa memoria viva todavía en la comunidad, temen que pueda repetirse.