Breve cronología del movimiento LGBTTTI en México

Ningún movimiento social es espontáneo, por ello, es casi imposible fechar su origen. Por ello, se eligen ciertos momentos importantes de la historia para ubicarnos cronológicamente. Así, por ejemplo, la Toma de la Bastilla es el punto en el que se anuncia el inició de la Revolución Francesa, pero, en estricto sentido, ese complejo proceso había iniciado varias décadas antes. Lo mismo ocurre con el movimiento LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero e intersexual).

Durante el Porfiriato, el 18 de noviembre de 1901, se realizó una redada, interrumpiendo un baile privado. Se detuvieron a 41 hombres, 19 de ellos vestidos de mujer. Sin ningún proceso judicial, fueron arrestados, encarcelados y humillados públicamente. Aunque el gobierno porfirista intentó ocultar el asunto, la prensa lo hizo público. En este curioso suceso no sólo surge la rara relación entre la homosexualidad y el número 41, propia del imaginario mexicano, también es la primera vez que se habla públicamente del tema. Llegando a aparecer la noticia en los diarios de la ciudad, aunque de manera despectiva.

Así retrató la prensa la noticia

A finales la década de los veinte y principios de los treinta, la revista Los contemporáneos abre sus puertas a algunos poetas homosexuales, como Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer y Salvador Novo, pero no reivindica abiertamente la homosexualidad. Todo cambio es paulatino y, a la vez, contradictorio.

México experimentó fuertes cambios en esta década, sobre todo, por el aumento del nivel educativo, el proceso de urbanización y la secularización de la sociedad. Además, los movimientos estudiantiles promovían ciertos valores que cuestionaban la moral tradicional, como la liberación sexual. Siguiendo el ejemplo de los grupos de Inglaterra y Estados Unidos, el movimiento LGBTTTI mexicano comenzaría a organizarse para revelarse en contra de un sistema de represión sexual y social, además de lograr visibilidad social.

Sería hasta 1971 que se formaría el Frente de Liberación Homosexual, que operaba de forma clandestina. En uno de los noticieros más importantes de la época, el famoso 24 horas de Jacobo Zabludovsky, una de las fundadoras del Frente, Nancy Cárdenas, declaró al aire ser lesbiana. Además, habló de los problemas que sufrían los homosexuales en México, principalmente de las detenciones arbitrarias por parte del cuerpo policiaco. Poco más tarde, en agosto de 1975, Nancy Cárdenas, junto con Luis González de Alba y Carlos Monsivais, publicarían el primer manifiesto en defensa de la homosexualidad en la revista Siempre: “Contra la práctica del ciudadano como botín policiaco”. En el manifiesto se afirmaba que “la liberación de los homosexuales es una forma de liberación social”.

El movimiento LGBTTTI “salió del clóset” durante una marcha realizada el 26 de julio de 1978. El objetivo inicial de la manifestación era la entonces anual rememoración del inició de la revolución cubana y el primer acto de represión del gobierno federal en contra el movimiento estudiantil del 68. En la marcha política apareció el primer contingente que reivindicaba abiertamente la homosexualidad. La premisa era contundente, como lo prueban las primeras consignas que se gritaban: “no hay libertad política sin libertad sexual”, “en mi cama mando yo” y “lo personal es político”.

El surgimiento del movimiento LGBTTTI, por tanto, nació en las movilizaciones de la izquierda mexicana en contra de la represión del gobierno. Por esa razón, el Partido Comunista mexicano incluiría en sus principios que nadie debía ser “sujeto de discriminación, marginación o subordinación por razones de raza, sexo, religión u opción sexual”.

Tan sólo un año después, el 27 de junio de 1979, se realizó la Primera Marcha del Orgullo Homosexual en la Ciudad de México. La marcha fue organizada por tres colectivos: el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), el Grupo Autónomo de Lesbianas Oikabeth y el Grupo Lambda de Liberación Homosexual. Aunque la mayoría de miembros de estos colectivos eran de clase media, simpatizaban con el comunismo y con el anarquismo.

El Departamento del Distrito Federal les negó el permiso de marchar por el Paseo de la Reforma, por lo que fueron obligados a manifestarse en una calle paralela, Rio Lerma. Sería hasta el siguiente año cuando se permitió ir por Reforma. Este suceso significaría un gran logro político, pues, era la primera vez que el movimiento LGBTTTI conseguía reivindicar oficialemnte su manera de vivir en un espacio público.

La visibilidad y la fuerza que logró el movimiento en la década de los setenta promovió la organización de actividades públicas. Por ejemplo, la obra Y sin embargo se mueve(n) tuvo más de 200 representaciones y una afluencia de público inmensa, marcando una de las primeras ocasiones en que una propuesta artística homosexual era exitosa, tanto para la crítica especializada, como para el público de a píe. Además de dejar de lado la forma ridícula en que se solía presentar a los miembros de la comunidad.

La consolidación de una identidad propia permitió que en los ochenta surgieran muchos otros grupos político-sociales que reivindicaron la identidad LGBTTTI, como Horus, Grupo Amhor, Buquet, Grupo Nueva Batalla y Guerrilla Gay. En Guadalajara nació la agrupación Grupo de Orgullo Homosexual de Liberación (GOHL), liderado por Pedro Preciado, uno de los primeros candidatos a una diputación federal abiertamente gay, postulado por el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Lamentablemente, en 1983 fueron documentados los primeros casos de sida en México. El incremento de enfermos y el desconcierto colectivo afectó negativamente al activismo LGBTTTI. En ese entonces se afirmaba oficialmente que el 92% de los enfermos eran homosexuales promiscuos y drogadictos. Al difundirse este discurso de pánico, sobre todo en supuestos medios de comunicación “serios”, se reactivó nuevamente la satanización, la discriminación, estigmatización de los miembros de la comunidad.

A pesar de la apertura política lograda en los últimos años de los setenta y los primeros de los ochenta, este suceso debilitó al movimiento LGBTTTI. Además, la división al interior evitó que se consensaran las estrategias y los objetivos a seguir. La mayoría de las agrupaciones abandonaron las manifestaciones políticas y concentraría sus esfuerzos en difundir información sobre el sida y apoyar a los enfermos.

En 1997, el movimiento LGBTTTI tendría un nuevo impulso. Patria Jimenez sería la primera diputada federal, abiertamente lesbiana, que representaría los intereses del movimiento LGBTTTI en el Congreso de la Unión. A partir de ese momento, se han promovido más candidaturas que promueven la diversidad sexual, permitiendo insertar muchas de sus demandas en los canales institucionales del Estado. El caso más reciente fue el de Samantha Fonseca, la primera candidata transexual en México, postulada por Partido Nueva Alianza a la Asamblea Constituyente. Lamentablemente no ganó.

Lo que ha pasado con el movimiento LGBTTTI en estas últimas décadas es más conocido. Ha logrado poner en la mesa de discusión temas importantes sobre la mesa, el derecho a casarse entre personas del mismo sexo, su posibilidad de adoptar, entre otros. Sin embargo, en la agenda hay mucho trabajo por hacer. A pesar de los muchos triunfos obtenidos, la discriminación por la orientación sexual es un problema cotidiano en México, sobre todo en varios estados de la república.