AI exigió la liberación del ecologista indígena Ildefonso Zamora

El activista fue privado de su libertad el pasado 20 de noviembre bajo la acusación de haber participado en un allanamiento de morada.
Iindígena

Hace unos días, Amnistía Internacional (AI) declaró, en un acto que pocas veces realiza, a Ildefonso Zamora –defensor indígena del medio ambiente– como preso político de conciencia con el fin de exigir su liberación inmediata.

El activista, originario de la comunidad tlahuica de San Juan Atzingo, fue privado de su libertad el pasado 20 de noviembre bajo la acusación de haber participado en un allanamiento a la morada de Felicita Germán Sánchez en julio del año 2012. Cabe recalcar que el proceso penal ha estado repleto de irregularidades.

En primera instancia, el activista jamás fue informado de que era sujeto de una investigación desde tres años atrás, fue aprehendido sin una debida orden y los testimonios presenciales declarados en su contra fueron registrados por el fiscal con tantas similitudes discursivas que parecen haber sido tomadas de un guión.

Además de esto, la escena del crimen no se preservó, las evidencias no fueron manejadas con rectitud y Zamora ha demostrado, a través de testigos, que él se encontraba en otro lugar el día en el que se llevó a cabo el crimen.

Así pues, después de haber estudiado el caso de Zamora con la atención suficiente, la organización internacional ha llegado a la conclusión de que al ambientalista se le está imputando un delito fabricado, y por ello debe de ser liberado a la brevedad.

Y es que después de 18 años de lucha en contra de la explotación indiscriminada de los recursos naturales de nuestro país, existen muchos a quienes favorece que el líder tlahuica se encuentre encerrado.

En 2005, el defensor de los bosques comenzó una campaña por la protección de las Lagunas de Zempoala debido a la creciente tala ilegal y explotación desmedida de sus bienes naturales. Su lucha fue apoyada por la organización internacional Greenpeace y el 15 de mayo del 2007 se denunció el abuso de estas tierras frente a la Procuraduría General de la República (PGR).

Ese mismo día dos de los hijos de Zamora, Aldo y Misael, fueron emboscados por un grupo de talamontes. Misael solamente resultó herido. Aldo murió.

Hasta 2011, Zamora ejerció la labor de comisariado de bienes comunales de San Juan Atzingo, año en el que fue despojado del cargo a través de un proceso irregular.

Su puesto fue ocupado por Leobaldo Neri Jacinto acompañado de Arnuldo Gómez Barrón, a quienes Misael Zamora ha descrito como caciques que siempre han impulsado la tala inmoderada en su pueblo.

Tan solo un año después de que se le destituyó, el activista tlahuica fue acusado del robo por el que actualmente se le tiene cautivo. Sin embargo, en ningún momento se le hizo saber que era sujeto de una investigación sino hasta el momento en el que se le recluyó en el penal de Tenancingo en noviembre del año pasado. En el proceso, al activista se le negó su derecho a audiencia.

Todo parece indicar que su detención fue orquestada por sus opositores políticos. Entre ellos, el hijo de Zamora destaca al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas y a Alejandro Jaime Gómez Sánchez, procurador de justicia del mismo estado.

Zamora ha dedicado su vida a defender el Gran Bosque del Agua. En él se albergan 2% de la biodiversidad del planeta y es un centro vital para el abastecimiento de agua de la CDMX, Edomex y Morelos. Este bosque pierde más de 2400 hectáreas al año. Si se mantiene ese paso, en cincuenta años desaparecerá por completo.

Publicidad