Abuelita de 96 terminó la secundaria y está pensando en la preparatoria

Guadalupe Palacios García terminó la secundaria a sus 96 años. Tanto tiempo de espera para poder lograr esto, fueron producto de su infancia difícil y con bastantes carencias, pero como no hay edad para ser chingona, lo retomó y ahora puede presumirlo como se debe.

Antes de comenzar nuevamente su educación básica, Guadalupe no sabía leer ni escribir. A pesar de todo eso, pudo llevar dos familias y criar seis hijos. Por supuesto, al crecer no pensó en eso, gracias a la necesidad constante y permanente en su vida, pero llega un momento donde resulta necesario hacer las cosas por el simple placer.

Foto: El Universal

Por supuesto, ella no tuvo que aventarse nuevamente seis años de educación continua, porque no requiere de la integración al ceno educativo de niños que bien podrían ser los hijos de los hijos de sus hijos. Su secundaria la terminó en tan solo seis meses, sin problemas y como no le tiene miedo al éxito, ahora pretende también cursar el bachillerato.

Le ayudó el haberse dedicado al comercio durante muchos años, pues aunque no sabía hacer uso de las letras, los números y el cálculo simple siempre fueron parte de su vida como comerciante. Tomemos esto en cuenta para no creer que la educación, la cultura o cualquier aspecto institucionalizado de la vida común pertenece solo a edificios grises.

Aunque todavía a sus más de nueve décadas de edad seguía laborando, sus hijos la alentaron a dejar el mundo de las obligaciones para que hiciera algo que siempre deseó sin más pretensión que solo hacerlo y, claro, el resultado es ese: su diploma que la acredita como graduada de educación básica y que la hace pensar en dar el siguiente paso.

Claro que esto ya no le servirá para el mundo laborar y el mundo gris de la educación en México, pero aunque ese sea el fin último de los sistemas educativos, ella lo que quiere es simplemente saber y seguir conociendo su mundo y el de los demás, para no hacer de su conocimiento un acto protocolario o mecanizado (como el de muchos que pudieron haberla juzgado por no tener estudios la mayor parte de su vida).

Con información de Excélsior