A diez años de Pasta de Conchos 63 féretros recorren la ciudad

El día de ayer hubo una manifestación afuera de Segob para exigir la búsqueda de los 63 cadáveres de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos.

El día de ayer hubo una manifestación afuera de la Secretaría de Gobernación para exigir la búsqueda de los 63 cadáveres de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos hace diez años. Como un símbolo funesto, los inconformes cargaron 63 ataúdes de madera por las calles de la ciudad de México para hacer evidente la exigencia de que ni el gobierno ni la empresa responsable de la mina, Grupo México, se hicieron responsables por la búsqueda y devolución de los cuerpos a las familias.

En la madrugada del 19 de febrero del año 2006, hubo un accidente en la Mina 8 de la unidad Pasta de Conchos en el estado de Coahuila. Cuando ocurrió la explosión, los 73 mineros que cubrían el turno de la madrugada estaban realizando labores y quedaron atrapados dentro de la mina. De ellos, ocho fueron rescatados con graves heridas y quemaduras; 65 más permanecieron encerrados bajo la tierra. Sólo dos pudieron salir. Desde hace 10 años las familias de los otros 63 mineros exigen que los cuerpos de sus seres queridos vuelvan a casa.

De acuerdo con información proporcionada por la Organización Familia Pasta de Conchos, tras los lamentables hechos, el entonces gobernador del estado, Humberto Moreira, anunció que había acordado con la empresa minera el pago de un salario triple hasta que fueran rescatados todos los cuerpos de los mineros. También se comprometió a otorgar becas, despensas y apoyo psicológico y legal a las familias. Nada de eso sucedió.

Aunque los cuerpos de los desaparecidos continúan enterrados en la mina, el gobierno emitió actas de defunción con horas exactas de muerte a las viudas de los 63 mineros. Tras un despliegue mediático encabezado por Televisa y TvAzteca que enfatizó la figura de los políticos conmovidos por el accidente, las familias fueron abandonadas en la injusticia y la desolación. Algún tiempo después, las viudas lograron contactar a 600 familiares directos de los mineros atrapados y organizaron un memorial que reunió a muchas más víctimas directas e indirectas de accidentes relacionados con la minería (aquí puedes leer los Informes preparados por la Organización).

Según investigaciones de los grupos que han acompañado la lucha por el rescate y devolución de los cuerpos, lo que ocurrió el 19 de febrero no fue un accidente:

Desde la explosión de la mina y durante todo este largo año, las empresas y muchos actores, se han referido a la explosión como un “accidente”. Por lo que, para deslindar si hubo o no responsabilidades, se tendrá que investigar qué fue lo que sucedió en el momento antes de la explosión y “cuál es el arma homicida”. Absurda idea para aislar la explosión de las condiciones en que se sucede, y respuesta pobre para la conciencia y el alma. En Pasta de Conchos, estaban puestas las condiciones para sucediera una desgracia (vía Primer Informe).

A diez años de aquella madrugada de febrero, ¿quiénes son los responsables de la situación? ¿Por qué no han sido devueltos los cuerpos a las familias? ¿Dónde queda el derecho al duelo y a la veneración de los muertos? ¿Quién debería indemnizar a todas las víctimas de Pasta de Conchos?