México no cede y mantiene la apuesta alta contra Trump

Trump

Sin duda la apuesta es riesgosa dada la asimetría entre los dos países, es decir,  Estados Unidos tiene muchas más fichas con que jugar contra México, pero esto no significa tampoco que México no tenga elementos clave para enfrentar las hostilidades del nuevo gobierno del vecino del norte. La estrategia de México cambió radicalmente desde que Donald Trump tomó posesión como presidente, pasó de jugar de manera conservadora a empezar a igualar las apuestas lanzadas por el nuevo nuevo presidente contra México.

Como se dijo en el artículo “México iguala la apuesta de Trump” publicado el día de ayer, Trump opera a partir de una visión simplista en términos estratégicos, es decir, presupone que los sistemas operan a partir de juegos de “suma cero”, por tanto sus estrategias están construidas bajo este principio. Para explicarlo de manera simple, Trump asume que ganar significa quitarle algo al adversario que inmediatamente se le suma a él, pensemos en su visión del comercio o incluso del muro que debe pagar México.

A partir de estos principios Trump ha construido una estrategia basada en la intimidación, buscando que el oponente se presente debilitado a negociar para así tener una ventaja de inicio que resulte en mayores beneficios él. Dicha estrategia es mucho más fácil de aplicar ante adversarios más débiles, de ahí que México haya sido el objetivo primordial, incluso desde antes que tomara posesión como presidente, primero, sus amenazas de salir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y ahora su serie de medidas intimidatorias contra México ante la negativa oficial de reembolsar el costo del famoso muro de la frontera.

Pero al parecer Trump subestimó a México y su gobierno debido a que ambas estrategias lanzadas hasta el momento han sido neutralizadas, por una parte ante las amenazas de salir del TLCAN, el gobierno igualó la apuesta y señaló que también México saldría si no hay un beneficio para México, esta acción particular neutralizó el chantaje de Trump de salir del tratado si no se ajustaban las negociaciones a sus condiciones. La segunda amenaza tuvo que ver con la negativa del gobierno de México a pagar por el muro en la frontera, a lo que Trump reviró vía Twitter,  que de no aceptar esas condiciones no tendría sentido la reunión del próximo lunes en Washington, ante esto, México volvió a igualar la apuesta y canceló oficialmente la reunión tomando al gobierno de Trump por sorpresa. 

En ese sentido, la estrategia del gobierno mexicano apunta a intentar neutralizar la ventaja que busca tener Trump antes de iniciar las negociaciones, es decir buscan evitar que el gobierno estadounidense utilice cualquier moneda de cambio para condicionar el diálogo. La estrategia es altamente compleja, ya que se trata de llevar a un impredecible y visceral Donald Trump a jugar el juego del mutuo beneficio, para decirlo en términos analíticos, se busca sacar a Trump de su estrategia suma cero para llevarlo a un juego no cooperativo en donde tenga que operar de manera mucho más racional en términos del cálculo estratégico entre beneficios y daños colaterales.

Es en ese terreno en donde México podría beneficiarse, ya que se haría manifiesta la complejidad de la relación bilateral, sobre todo en términos migratorios y de seguridad, que es donde México tiene las cartas más fuertes, ya que Estados Unidos asumiría altos riesgos si se limitara a operar limitado a su propio territorio y sin coordinación y cooperación de los mexicanos. El gobierno mexicano, en esa línea, está buscando que el gobierno estadounidense ceda a principios como el pago del muro por parte de México o a una posible disolución del TLCAN, la apuesta es fuerte, dados nuestros pocos recursos para jugar.

Pero al parecer la estrategia mexicana ha surtido efecto, el día de hoy vimos a un Donald Trump enfadado, visceral y emberrinchado, prácticamente con la típica actitud del “bully” al que le regresaron un golpe, su reacción era la esperada, una serie de pataletas y amenazas contra México que cada vez tienen menos sentido y fundamento para ser llevadas a cabo, además de sus típicas mentiras, ya que aseguró que la cancelación fue un acuerdo mutuo entre los dos gobiernos. Asimismo, la jugada del gobierno mexicano de cancelar la visita le permite ganar tiempo para planear su siguiente movimiento, ya que la Casa Blanca señaló que se mantendrán abiertos los canales de comunicación entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

Véase: (The New York Times)