Merkel busca ganar votos… ¿con sopa de papa?

Alemania se encamina a sus próximas elecciones para elegir canciller y con tal de para reavivar la carrera electoral los candidatos a veces pueden ser capaces de cualquier cosa. En el caso de la actual canciller Angela Merkel, su estrategia fue compartir cómo hace sopa de papa.

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Tal vez sus consejeros le pidieron que hiciera un esfuerzo por parecer más amable, tal vez quiere llegar a un público que la juzga como una persona difícil, tal vez auténticamente le gusta mucho ese platillo típico de Alemania que es la sopa de papa.

Las elecciones alemanas son el próximo mes y aunque Merkel tiene una amplia ventaja sobre su competidor más cercano, igual se animó a invitar a una revista alemana a su casa y mostrarles cómo hace sopa, según ella, con papas de su propio huerto.

A veces las grandes elecciones pueden ser un hueso duro de roer para el electorado y por ende los candidatos suelen comportarse de forma extraña o caer en ridículos que solo pueden perdonarse si se traducen en votos. (vía: Telegraph)

Merkel estaría por ser elegida para un cuarto mandato consecutivo. Lleva ya doce años en el cargo y pareciera que nada impedirá que esté otros cuatro años más.

En las últimas encuestas Merkel cuenta con el 40% de la preferencia electoral, muy por delante del socialdemócrata Martin Schulz, quien en los sondeos que más lo favorecen apenas alcanza el 25% del electorado.

La política alemana parece tan eficiente como su futbol y sus coches; sin grandes sobresaltos ni aspavientos. De ahí que Merkel mostrando su lado más hogareño haya llamado de sobremanera la atención del público alemán. (Vía: El Observador)

Según el diario inglés Telegraph, no es la primera vez que Merkel usa sus cualidades culinarias como una ventaja electoral. En las pasadas elecciones ya había mencionado su gusto (pasión es una palabra demasiado emocionante para el espíritu germano de Merkel) por la sopa de papa, un platillo que conjuga mucho de la identidad alemana.

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Igualmente en otras ocasiones había declarado su gusto por preparar pastel de frutas para su marido. Como muchas mujeres en la política, el poder no impide tener que seguir venciendo el sexismo. No es infrecuente que a las gobernantes mujeres se les juzgue con rudeza excesiva.

De cualquier forma, pareciera que los alemanes están demasiado conformes con Merkel y demasiado espantados de sus vecinos franceses (con Le Pen, que rozó el poder) o ingleses (con May y el brexit) como para dar un giro radical en su preferencia electoral.