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El consumo de carne acelera el calentamiento global: ONU

Disminuir el consumo de carne ayudaría a aminorar el daño causado por el calentamiento global
ONU recomienda dejar de consumir carne para evitar la producción de CO2

Según la ONU, cambiar a una dieta a base de vegetales y plantes ayudaría a combatir las emisiones de CO2 a nivel mundial. Esto no significa que todos tengamos que ser vegetarianos o veganos, pero reducir el consumo de carne sí ayudaría a combatir el calentamiento global.

No es noticia que la ganadería y el consumo de carne afectan al medio ambiente, ¿pero qué tanto? Si se disminuye el consumo de carne, también se reduciría el uso de tierras destinadas a la ganadería. Y, por lo tanto, podría almacenar más CO2 producido por los humanos.

La ganadería no sólo contribuye al calentamiento global a través del gas metano que producen los animales, sino que también posibilita la deforestación para expandir los pastos. La producción de productos animales contribuye al 58% del CO2 que produce la industria alimenticia. Esta industria, a su vez, contribuye al 26% de las emisiones totales de CO2 a nivel mundial. Es decir, los productos animales corresponden al 15% de las emisiones globales de CO2. (Vía: BBC)

Cambiar los alimentos de procedencia animal por vegetales ayudaría a combatir el calentamiento global. (Ilustración de Yette)

Aunque los árboles absorben parte del CO2 que emitimos, ante el aumento en la temperatura global, los bosques dejarán de absorber el CO2. De hecho, la temperatura ha aumentado tanto, que ciertos lugares de la zona del Ecuador ya están perdiendo vegetación.

Este escenario muestra que los árboles han llegado al límite de la absorción, lo que puede producir mayor aumento de temperatura y, por lo tanto, más desaparición de la vegetación.

El suelo es el segundo mayor almacén de CO2, después de los océanos. Las plantas absorben el CO2 y lo almacenan en la tierra, sin embargo, debido a la deforestación y las prácticas agrícolas, el propio suelo se ha degradado. Esto facilita que el CO2 emane de la tierra hacia el ambiente, lo que también daña el crecimiento de las plantas.

Reducción de emisiones de CO2 al dejar de consumir carne. (Imagen: Fitness Viate)

Además de la reducción de consumo de carne, gobiernos internacionales han propiciado también la agroforestería y la bioenergía. La agroforestería permite el cultivo de plantas y de ganado en el mismo espacio de los bosques, evitando que se talen así miles de árboles. De este modo la tierra no se daña con monocultivos.

Por su parte, la bioenergía es la quema de elementos naturales para crear energía renovable. Se espera que la bioenergía tenga mayor alcance que la energía eólica y solar en los años siguientes. Ya que durante la quema se almacena el CO2 que se produce.

Mientras que los gobiernos impulsan estas nuevas formas de producción de energía, nosotros podemos contribuir a la disminución de CO2 al reducir nuestro consumo de carne y productos de procedencia animal. (Vía: BBC)

Por ejemplo, el consumo de carne roja diario equivale a producir 2,820 kg de CO2, tomar ocho vuelos redondos de Inglaterra a Málaga y usar 31 canchas de tenis. Limitar su consumo a una o dos veces por semana, implicaría una reducción de 78% a la emisión de CO2. Un cambio pequeño pero, por ahora, suficiente.