FGE encuentra ropa y pertenencias de Mara tras cateo en domicilio de Tlaxcala

ACTUALIZACIÓN 15 de spetiembre 15:00: El gobernador de Puebla, Tony Gali, confirmó la muerte de Mara Fernanda Castilla luego de ocho días de haber desaparecido en su camino de regreso a su casa.

Después de que apenas hace unos minutos la Fiscalía General del Estado había informado de que se había encontrado su ropa y pertenencias con rastros de sangre, el gobernador poblano informó que los restos de Mara fueron localizados en la misma ubicación, que es el domicilio particular de Ricardo “N”, el chofer de Cafiby, detenido hace unos días.

Todavía no se ha informado la fecha de defunción de Mara, pero las reacciones de la gente son de enojo, frustración y tristeza: todo el estado y buena parte del país estuvo buscándola por una semana, pero, lamentablemente, al parecer no fue suficiente.

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15 de septiembre, 14:30: Elementos ministeriales de la Fiscalía General del Estado de Tlaxcala realizaron un cateo en una casa habitación donde fueron localizadas prendas de Mara, desaparecida hace una semana en el camino de regreso a su casa en Puebla.

En la ropa y las pertenencias encontradas en el fraccionamiento Malintzi de la comunidad de Santa Úrsula Zimatepec, había rastros de sangre, por lo que la FGE de Tlaxcala solicitó a su homóloga poblana que pidiera a un Juez de Control una muestra de sangre del detenido como principal sospechoso, el conductor de Cabify que fue el último en verla con vida, Ricardo “N”. (Vía: El Universal)

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14 de septiembre: Según ha revelado la Fiscalía General del Estado de Puebla, la detención de Ricardo “N” en el estado vecino de Tlaxcala se logró gracias al sistema de geolocalización del celular de Mara, que estaba todavía en poder del detenido.

Videos de seguridad del domicilio de Mara, en poder de la FGE, demuestran cómo llegó el auto que Ricardo “N” maneja para Cabify y cómo se quedó estacionado por más de media hora frente al edificio sin que nadie se bajara de él. En su declaración, el detenido dijo que fue porque la misma Mara le pidió “bajarse antes”, pero eso no coincide ni con los datos proporcionados por la empresa ni con los videos. (Vía: Sin Embargo)

Después de  cientos de comentarios en redes sociales responsabilizando a Mara de su propia desaparición, como este:

Una carta abierta escrita por la usuaria de Facebook, Vivien Vázquez, se ha hecho viral porque, justamente, hace lo contrario: decirle que no tiene por qué disculparse de nada.

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Actualización 19:45:

Autoridades de Tlaxcala han anunciado la detención de Ricardo “N”, conductor de Cabify envuelto en la desaparición de Mara, quien tomó ayer un coche de ese servicio de esa aplicación en Cholula y no ha aparecido desde entonces. (Vía: SDP)

Según la Fiscalía General de Justicia del estado de Tlaxcala, la detención de Ricardo N se dio a partir de las reiteradas contradicciones que presentó en su declaración ministerial. 

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Mara salió de un bar en San Andrés Cholula la madrugada del viernes, pidió un Cabify para regresar a su casa, pero nunca llegó.

El conductor de Cabify se presentó voluntariamente a la Fiscalía General del Estado (FGE) a dar su declaración y tanto la empresa Cabify como la universidad privada a la que asiste Mara, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), han aportado toda la ayuda y apoyo legal y mediático a la familia para localizarla. (Vía: Reporte Índigo)

La desaparición de Mara Fernanda Casilla es un caso diferente respecto al de miles de mujeres que, todos los días, desaparecen en el país, y, sin embargo, también es el mismo. Los primeros días tras su desaparición, no pocos usuarios de las redes sociales culparon a Mara de su propia desaparición y la cobertura mediática, al hacer constantes referencias a su compromiso académico o a su “seriedad” busca separarla de “las otras que no lo son y también se pierden”:

“Es becaria. Dedicada al estudio. No tiene problemas con nadie. Es dedicada y aplicada. Por eso nos llama tanto la atención que precisamente ella haya desaparecido. Nunca se metió en problemas“, dijo una de sus maestras de la carrera de Ciencias Políticas. (Vía: Periódico Central)

Mucha de la cobertura mediática, también, se centra en el impacto en las relaciones públicas que ha significado el caso para Cabify, una empresa en directa competencia con Uber y que se anunciaba a sí misma como una opción frente al creciente número de reportes de ataques, agresiones y acoso sexual de los choferes de Uber. (Vía: El Universal)

El chofer de Cabify que, supuestamente, dejó en su domicilio a Mara sigue siendo el principal sospechoso de su desaparición, a pesar de que en su declaración entregó toda la evidencia que pudo para deslindarse e insistió que, durante el trayecto de 44 minutos (que en redes denuncian que tardó mucho más de lo que debió haber durado), ella “quedó de verse” con alguien más.

Hasta el momento, la FGE no ha dado más información sobre la localización de Mara y su familia sigue buscándola con el apoyo de miles en redes sociales a través del hashtag #maracastilla y en por toda la capital poblana.

Mara es originaria de Veracruz y tiene una familia que, en cuanto supo de su desaparición, se movilizó a Puebla para encontrarla. Eso, simplemente eso, hace que su caso sea otro (aún siendo el mismo): porque aquí han dejado espacio para responsabilizarla de su desaparición, porque aquí no la acusan de “violenta” o “drogadicta”, porque aquí la misma clase a la que pertenece Mara la protege, ¿pero y los cientos de mujeres desaparecidas que no tienen esa protección?, ¿los cientos de mujeres que, en automático, son culpables de sus propios crímenes?