Lecciones de Argentina: así se tiran los monopolios mediáticos

La Suprema Corte de Justicia de Argentina declaró constitucional la Ley de Medios, aquella que puede desmembrar a uno de los conglomerados mediáticos más poderosos del planeta: Grupo Clarín. Aquí te explicamos su historia, de qué va la ley y qué significa para América Latina.

Desde 1999, Grupo Clarín se convirtió en uno de los conglomerados de medios más poderosos de Latinoamérica y, desde luego, el más extenso en Argentina (ya desde 1980 se había convertido en el mayor distribuidor de diarios en el mundo hispanohablante).

Para entenderlo mejor, hay que decir que grupo Clarín tiene bajo su poder o participa de 17 empresas de publicaciones e impresiones, 240 licencias de televisión por cable, 15 de radio y televisión y 3 que producen contenidos en internet.

 Desde el control de pequeños periódicos locales, hasta su ingreso, en 1990, al sector de la televisión (cuando compró canal 13 de Argentina) y la radio, cuando compró Radio Mitre, de ahí en adelante todo fue expansión: vino Multicanal y luego la creación de Todo Noticias, un canal de noticias que sigue siendo uno de los más influyentes en Argentina.

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70% pertenece a 4 accionistas, lo restante se divide en capital flotante, a un grupo inversor y 9% le pertenece al Estado Argentino, pero la empresa se negó a que el estado participara en asambleas y a que figurara en el directorio.

Los brazos de Clarín se extienden hacia todas partes y pocos monopolios en el planeta tienen tanto poder y alcance.

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Clarín y los presidentes

La relación del Clarín con los presidentes argentinos, desde mediados del siglo XX, ha sido complicada, administraciones enteras se han subordinado al conglomerado, por ejemplo cuando le permitieron adueñarse de licitaciones en televisión, radio y prensa, cuando era imposible según la legislación, aunque también ha habido presidentes que han tratado de destruirlo.

Para irnos a los conflictos más cercanos, Nestor Kirchner afirmaba que no había tal cosa como el periodismo independiente, pues los periodistas no pueden aislarse de la empresa que los emplea, sin embargo, Nestor llevaba una relación cercana al grupo Clarín pues habían apoyado su candidatura, a pesar de que Cristina Fernández, que era la primera dama reprendía a su marido y a sus allegados con un “Ustedes son unos tarados que creen en el Clarín“.

En el 2006 y bajo la administración de Kirchner, Clarín compró Cablevisión y se convirtió en el séptimo proveedor mundial por cable y la primera en América Latina; gracias a ese movimiento, Clarín representó el 43% del mercado nacional y le permitió cotizar por primera vez en las bolsas de Buenos Aires y Londres.

Cuando Néstor Kirchner fue sucedido por su esposa, Cristina Fernández, tenía un 70% de aprobación, un número histórico para un presidente argentino, la buena relación con el titán de los medios fue fructífera.

Es aquí cuando los problemas entre la administración de Cristina Fernández y el grupo Clarín comenzaron. El conglomerado mediático no favoreció el inicio de la administración de la presidenta, cosa que sí había ocurrido con otros presidentes, incluso aquellos con los que se enfrentó más el grupo mediático. Era claro que el CEO de El Clarín, no estaba a favor de la candidatura de Cristina y así, la primera semana de la nueva administración, el periódico se dedicó a lanzar sendas críticas hacia el gobierno.

A partir del 2009 inició una fuerte pelea entre el kirchnerismo y el Grupo Clarín. Cada vez era más evidente que la administración se enfrentaba a un grupo poderosísimo pero que estaba comenzando a ceder. Clarín clamaba ataques a la libertad de expresión mientras se le retiraban licencias para proveer internet, la publicidad oficial, y perdía credibilidad toda vez que los ataques a la administración de Cristina Fernández comenzaban a mostrarse casi disparatados, mientras salían a la luz posibles escándalos de evasión fiscal, denuncias a periodistas por no seguir la línea de opinión y se apagaban todos los intentos de sindicalizarse de los empleados.

Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 

El proyecto para regular los medios de difusión masiva en Argentina ya era parte de la campaña de Cristina Fernández para llegar al poder. Ahora era evidente una ruptura entre el kirchnerismo y el grupo Clarín. La ley de Servicios de Comunicación Visual tardó más de cuatro años en votarse constitucional para todos (ha estado vigente en todo su articulado y para todos los actores, menos para Clarín desde que se promulgó ) y sería el último gran golpe que recibió el conglomerado mediático.

El extenso fallo de casi 400 hojas, (en cuanto a la constitucionalidad general de la ley), afirma que el Estado debe intervenir y regular cuando del derecho a la libertad de expresión colectiva se trata, para proteger el debate público con amplias oportunidades de expresión en los distintos sectores para que puedan, en un plano de igualdad, expresar sus opiniones y en la que no pueden admitirse voces predominantes.

La ley limita a los privados, a nivel nacional, a:

un máximo del 35% del mercado en cobertura televisiva de aire,

un 35% de abonados a la televisión por cable,

10 licencias de radio por grupo en todo el país (Clarín tiene 12),

restringe a 24 localidades el alcance de la TV por cable (Cablevisión, de Clarín, actualmente opera en 158 ciudades, deberá dejar de hacerlo en 134),

una de televisión satelital y

que aquel que posea un canal de aire no podrá tener, en la misma zona, una operadora de cable (esto ocurre con firmas pertenecientes a Clarín en cuatro distritos).

Literalmente, el imperio de Clarín, deberá partirse en decenas de pedazos pues ya no podrá mantener la propiedad de cientos de licencias y no se sabe todavía qué pasará, si van a vender a familiares algunas  de las licencias, o de plano perderlas.

Muchos se aventuran a afirmar que Clarín deberá renunciar a su licencia de Cablevisión-Fibertel, el operador de cable más grande del país, además de que tendrá que vender el Canal 13.

La BBC puso el dedo en la llaga al recordar que “Uno de los artículos impugnados, el 161, obliga a los grupos mediáticos a deshacerse de todas aquellas licencias de radio y televisión que excedan el máximo previsto por esta norma en un plazo de un año y existe controversia respecto a si ese plazo de desinversión ya caducó, lo que obligaría al Grupo Clarín a adecuarse a la norma de inmediato“.

Es decir, tal vez la gigantesca reestructuración del grupo debe hacerse inmediatamente. Otros artículos polémicos que afectan terriblemente al grupo son el 41 que define que las licencias son intransferibles salvo excepciones y el 48 que establece que la multiplicidad de licencias no puede alegarse como un derecho adquirido frente a normas –como esta ley- que apunten a desmonopolizar o desconcentrar.

La corte argentina reconoció que la ley aprobada es parte de una práctica “internacionalmente difundida y aceptada”, mientras que Grupo Clarín lamentó lo que llamó “el contenido de un fallo que no considera el valor de la independencia periodística como presupuesto para la libertad de expresión”. Otra vez, el grupo habla de que se vulnera la libertad de expresión cuando, precisamente, la ley está dirigida a darle más foco a las expresiones mediáticas acalladas por la hegemonía de Clarín.

Luego del anuncio, las acciones del Clarín en Londres cayeron 26% y en la bolsa porteña cayeron 33.21%.

¿Y qué pasaría en México? 

José F. Otero hizo un gran análisis para darnos una idea de qué pasaría si esta ley se aprobara en México, aquí los resumimos cortesía de El Economista. Si esta ley se aprobara en México:

·Con el tope en participación de mercado para TV de paga de 35%: el impacto inmediato sería contra Televisa, único operador que supera este tope en el mercado. Impondría un freno a la agresividad comercial de Dish, operador que alcanzaría esta participación.

· Si no se puede ofrecer TV de paga bajo dos plataformas tecnológicas distintas: se impactaría a Televisa por su oferta CATV y DTH.

· Si los operadores de telecomunicaciones fijas no pueden ofrecer TV de paga: elimina completamente las aspiraciones de Telmex de ofrecer servicios de TV Paga. Además, forzaría a Maxcom y Axtel a descontinuar su oferta de IPTV y a varios operadores a regresar sus concesiones de DTH.

· Si los operadores de TV abierta no pueden ofrecer TV de paga: impacta principalmente a TV Azteca, Televisa y MVS. Todos estos operadores tendrían que escoger qué vender: su negocio de televisión abierta o el de televisión paga.

control

El fallo argentino hace importantes señalamientos que son fundamentales para garantizar la libertad de expresión: la necesidad de que la pauta oficial no sea discrecional, que los medios públicos sean públicos y no propagadores de los intereses gubernamentales, y que la autoridad de aplicación sea un órgano independiente.

Este es un gran paso en materia de comunicaciones para América Latina, una de las regiones más azotadas por los monopolios mediáticos. Poco a poco se está volviendo una prioridad cortar de tajo la manipulación de la que son capaces medios con agendas de acción tan abusivas.

El poder de terminar con realidades tan distópicas como el que la televisión y sus descerebrados protagonistas elijan la agenda política nacional o a los mandatarios, está solamente en la organización de los ciudadanos.

Por: Redacción PA.