Las empleadas indocumentadas que trabajaron para Trump

Este 6 de diciembre, el diario The New York Times publicó un reportaje sobre Victoria Morales: una mujer guatemalteca, indocumentada, que trabajó hasta hace poco para Donald Trump en su club de golf de Nueva Jersey. Sin embargo, se dice harta del maltrato, incluidos los comentarios públicos en los que el presidente compara a latinoamericanos con delincuentes.

Estamos hartos del abuso, de los insultos, de la forma en que habla de nosotros cuando sabe que le ayudamos a hacer dinero”, dice. “Nos esforzamos por satisfacer cada una de sus necesidades y tenemos que aguantar las humillaciones“.

Morales, de 45 años, ha limpiado la villa en la que se hospeda Donald Trump, lavado su ropa interior y planchado sus camisas. En entrevista con The New York Times, ella y su compañera Sandra Diaz hablaron de su trabajo para el ahora presidente de Estados Unidos, a quien describieron como demandante pero generoso con las propinas.

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Victoria Morales. (Imagen: Christopher Gregory / The New York Times)

Aunque Donald Trump firmó la orden ejecutiva “Buy American, Hire American, es sabido que miles de inmigrantes trabajan en sus propiedades. En su entrevista de trabajo en el club de golf, Morales dijo que no tenía papeles. Le pidieron que llevara los documentos que había usado para su empleo anterior: una green card y número de seguridad social falsos.

“Es extremadamente meticuloso para todo. Si llega de repente, todos empiezan a correr como locos”, dice ella.

Morales y Diaz recuerdan dos episodios incómodos. En 2012, Trump le pidió a Morales que lo siguiera a la clubhouse, donde pasó los dedos por cada superficie para verificar que no hubiera polvo. “Hiciste un gran trabajo”, dijo finalmente y le dio 100 dólares.

En otra ocasión, Trump se mostró sumamente molesto porque había manchas de color naranja en el cuello de su camisa. Diaz las describe como restos de maquillaje que le había costado trabajo remover.

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Sandra Diaz. (Imagen: Christopher Gregory / The New York Times)

Dos meses después de que Trump tomara posesión, en marzo de 2017, las condiciones laborales se endurecieron y empleados recibieron instrucciones de presentar sus documentos. La directora le aconsejó a Morales que acudiera con uno de sus compañeros y le prestó 165 dólares para una nueva green card falsa.

Conforme pasaron los meses, Morales y sus compañeros se sintieron cada vez más incómodos por los comentarios de Donald Trump contra inmigrantes mexicanos y centroamericanos. Sus supervisores empezaron a repetirlos cada vez que reprendían a alguien e incluso llegaron a llamarlos “estúpidos inmigrantes ilegales” con “menos inteligencia que un perro“.

De acuerdo con The New York Times, Victoria Morales no volverá a trabajar en el club de golf y está consciente de que podría ser deportada por sus comentarios. Sin embargo, está segura de que Donald Trump y el resto de sus empleadores supieron de su estatus migratorio todo el tiempo“Sabe que no hablamos inglés, ¿cómo no se le ocurrió?”.

Por: Redacción PA.