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La vitamina C no curará tu gripa

Hay mitos tan inofensivos que preferimos no combatirlos, pero no por ello se convierten en verdad. Uno que ha rondado los consultorios, las clínicas y las farmacias por décadas sin que nadie lo detenga, es el mito de que ‘la vitamina C cura la gripa‘. 

Por años hemos sabido que la vitamina C hace muchísimas cosas y que ninguna de ellas es curar la gripa. Si ha sobrevivido este mito se debe principalmente a que esta vitamina es esencialmente inofensiva y, además, el mito fue inaugurado por un científico de renombre que ganó dos premios Nobel: Linus Pauling. 

Fue él quien promovió por todos los medios que el consumo masivo de vitamina C era capaz de curar el resfriado. Incluso se volvió famoso por su libro La vitamina C y el resfriado común, que es la biblia de este mito.

¿Que sí hace la vitamina C?

Wuuuuuuuuu… Muchas cosas. La Vitamina C es fundamental para la formación de colágeno, esa fibra proteica presente en tu pelo, tu piel y tus ligamentos. Igualmente, el ácido ascórbico es fundamental para la reparación de los tejidos, en la absorción del hierro, además que es un desestresante natural con excelentes resultados antioxidantes. (Vía: Milenio)

Y si no creen que eso es importante (acaso más importante que curarte la gripa), basta con recordar el escorbuto, la enfermedad que provocada por la ausencia de vitamina C en nuestro organismo. Solamente en 300 años, de 1500 a 1800, murieron 2 millones de marineros por el escorbuto, sin que nadie supiera con exactitud a qué se debía la enfermedad.

No fue hasta el siglo XX que se conocieron a profundidad las funciones y origen de esa vitamina que nuestro hígado dejó de sintetizar en algún momento de la historia. Los primates, los murciélagos y los humanos son de los muy pocos mamíferos que necesitan consumir la vitamina C. Todos los demás mamíferos la producen en su hígado sin mayores aspavientos y, por cierto, también les da gripa.

El mito inofensivo

El fervor por la vitamina C nació de forma casi azarosa: luego de dos premio Nobel que ganó sin tener que compartirlos con nadie (proeza que no se ha repetido), Pauling declaró durante una conferencia su deseo por vivir otros 25 años. Un hombre en el público más tarde le recomendaría que consumiera grandes dosis de vitamina C.

Y por dosis grandes queremos decir muy pero muy grandes. Para que se hagan una idea, la dosis mínima para no sufrir escorbuto es de 10 mg al día. La dosis media recomendada es de 90 mg para los hombres y 75 mg para las mujeres. De la noche a la mañana Pauling empezó a tomar 3000 mg de vitamina C.

“Si la gripa te dura 5 días, la vitamina C le resta apenas 10 horas”.

De ahí en adelante, todas sus observaciones y sus opiniones fueron mediadas por el entusiasmo. Él, que aseguraba haber sufrido catarros constantes toda la vida, promocionó que el ácido ascórbico lo había librado para siempre de la gripa sin más pruebas que su optimismo. (Vía: Vox)

Con el tiempo, Pauling llegó a tomar 18,000 mg de vitamina C al día y realmente lo único que consiguió fue una orina muy coloreada. Para ese entonces, el mito ya estaba muy bien formado en la gente y en pocos años la venta de suplementos vitamínicos y en particular de vitamina C ya se había multiplicado. ¿Hace daño tomar tantos suplementos? No realmente, pero como diría Dr. House, solo conseguirás tener una orina muy cara.

¿Por qué solo hasta hora los científicos se atreven a sacar a relucir los variados y abundantes artículos que demuestran que la vitamina C no hace nada de nada por la gripa? Porque es inofensiva y el mito induce a comer frutas y verduras así sea con falsas promesas y de malas.

“De 1500 a 1800 murieron 2 millones de marineros por el escorbuto”.

De momento, lo que sí está comprobado es que tomar vitamina C no te curará la gripa pero sí logrará acortarla un poco. Si comúnmente la gripa te dura 5 días, la vitamina C hará que se acorte 10 horas. (Vía: Excélsior)

La inefectividad de la vitamina C en esos menesteres está fuera de debate e incluso la OMS ha dicho que “las afirmaciones de que el ácido ascórbico es efectivo en el tratamiento de los resfriados comunes no tienen fundamento“.

Visto así, si tomas jugo de naranja, que sea porque te gusta porque no te quitará la gripa.