Juez federal ordena detener importaciones de papa de EE.UU.

El titular del Juzgado Séptimo de Distrito en el estado de Sinaloa, José Francisco Pérez Mier, emitió un fallo a favor del amparo 545/2017 y ordenó que se suspendieran las importaciones de papa fresca proveniente de Estados Unidos, debido a que se vulnera la soberanía y la seguridad nacional, así como el derecho humano a la alimentación.

En ese sentido, el juez declaró inconstitucionales los artículos 54 y 55, apartado A, fracciones XX a XXXI, y noveno transitorio del Reglamento de la Ley Federal de Sanidad Vegetal, por lo tanto, ordenó a las autoridades correspondientes restringir el ingreso de papa fresca proveniente de Estados Unidos e incluir las medidas fitosanitarias correspondientes para mitigar el riesgo de las importaciones del tubérculo.

Esta querella comercial data de 2014, cuando productores de papa del estado de Sinaloa interpusieron una denuncia para echar para atrás el Acuerdo de Mitigación publicado por Sagarpa, que abría las puertas a las importaciones provenientes de Estados Unidos, como parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El argumento de los agricultores en ese momento fue que la importación de ese producto ponía en riesgo sus cultivos y a la biodiversidad debido que se podría contaminar el suelo con 63 plagas no identificadas, ya que las papas contienen rastros de tierra ya que son un tubérculo.

El Acuerdo de Mitigación, llevado a cabo entre la Sagarpa y la Organización Norteamericana de Protección a las Plantas, acordaron que las papas que exporten México y Estados Unidos, debían cumplir con los siguientes requerimientos: debían ir lavadas, tratadas con un antibrotante, empacadas en una bolsa de 9 kilogramos, tener un sistema de trazabilidad y debía especificarse que son papas para consumo y no para siembra. (Vía: El Financiero)

La resolución tomada ahora por el juez Pérez Mier, está sustentada por la normatividad nacional e internacional para el principio in dubio pro natura, el cual establece que ante falta de base científica, es suficiente la amenaza de daño al medio ambiente para detener las acciones administrativas que generan los riesgos. Asimismo, aplico criterios basados en el riesgo de dependencia alimentaria, la seguridad y la soberanía nacional.

“Se precisa también que los actos reclamados a la autoridad responsable generan la afectación no solo de los intereses legítimos de tercera generación de la colectividad agraviada, sino que ponen en riesgo el cultivo de chile, tomate, berenjena y tabaco”, dijo el juez en su sentencia.

En realidad el fallo del juez puede entenderse en dos sentidos: en primer lugar como una medida de seguridad basada en el potencial riesgo de plagas, que podrían afectar al sector primario de nuestro país, el cual ya es suficiente en sí mismo.

Sin embargo, también hay un componente nacionalista y mercantilista en la sentencia debido a que Pérez Mier recurrió a argumentos relacionados a que las importaciones alimentarias son negativas para la economía, debido a que generan dependencia, lo cual es completamente falso debido a que la mayoría de los productores tienden a cultivar productos que son rentables para ellos, que no operan en la lógica de la dichosa autosuficiencia alimentaria, que afirma que es posible producir todo lo que consumimos.

Este componente político en un fallo que debió ser meramente jurídico se puede ver cuando el juez señaló que Estados Unidos es una “potencia que en épocas recientes ha institucionalizado políticas hostiles hacia México y que en la hipótesis de obtener dominio sobre el mercado nacional, sería la única proveedora de dicho tubérculo, a la par de la desaparición de un sector productivo estratégico para nuestro país”.

En ese sentido, el juez anunció que el ingreso de papa fresca proveniente de Estados Unidos vulnera la soberanía nacional plasmada en el artículo39 constitucional, ya que debilita al Estado mexicano, en el sentido de que vuelve a nuestro país dependiente hacia un país extranjero, de tal forma, aseguró que el comercio agroalimentario no es libre, ya que depende de los intereses de cada nación. (Vía: El Financiero)