Trump y sus absurdas ideas sobre recuperar los empleos en las fábricas

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Soluciones simples ante problemas complejos, ahí está el éxito de Donald Trump y del populismo en la actualidad, resolver los problemas a partir de acciones que superficialmente parecen coherentes, pero que en el fondo no tienen ningún sentido y resultan contraproducentes. La seducción de las masas funciona de esa forma, apelando al corto plazo y a las soluciones inmediatas de los problemas de la gente, haciendo ver simples los problemas con el fin de que la solución sea obvia, casi de sentido común, con el fin de poder fabricar enemigos, que son proyectados como los culpables de que el estado de cosas se encuentre de esa forma.

Ejemplos sobran, con Trump, México es culpable de que la industria de transformación este debilitada y la solución es obvia, traer de vuelta esas inversiones y reabrir las fábricas; pero nuestro campeón del populismo y las propuestas absurdas, Andrés Manuel López Obrador no se queda atrás, de entre muchas cosas, propone, de manera simplista, que se sigan manteniendo los precios artificiales de los combustibles independientemente de lo que suceda en el mercado, es decir la solución está en el endeudamiento del país con el fin de resolver un problema inmediato.

Pero dejemos a AMLO en paz y hablemos de Trump y su absurda idea de querer abrir más fábricas para generar más empleos en Estados Unidos. Dicha propuesta no solo refleja su fuerte vocación populista en términos de generar estrategias políticas que busquen generar una especie de añoranza hacia el pasado con la finalidad de apelar a ciertos aspectos emocionales de la población; sino que también refleja sus propias ideas y convicciones, en realidad Trump observa y cree que la economía funciona de esa manera, de ahí que ya haya quedado más que claro que sus amenazas no eran simplemente amenazas de campaña, sino acciones de gobierno.

Para Trump el problema es que las inversiones se han mudado a México debido a que los mexicanos se han aprovechado de los Estados Unidos por medio del Tratado de Libre Comercio. Por tanto la solución a esa problemática es igual de simple, amenazar a las empresas que invierten en ese país de subir los aranceles de exportación con el fin de que esas inversiones lleguen o regresen a Estados Unidos y así generar los empleos para hacer a “América grande de nuevo”. 

Nada más absurdo que eso, parece ser que Trump vive en el pasado y no está al tanto de las formas en que opera la economía global, y mucho menos del desarrollo tecnológico de las industrias de transformación. Si así fuera se daría cuenta que lo único que va a producir con sus acciones es volver menos competitiva a la industria norteamericana, ya que, por una parte no resulta rentable para las empresas producir en un país tan caro como Estados Unidos, debido al elevado valor del dólar en el mercado, que sumado a niveles millonarios resulta en un sacrificio de las utilidades y la productividad de las empresas.

Por otro lado, el impacto que tendrían dichas medidas en números de empleos es insignificante, debido a que esas industrias, sobre todo la automotriz, tiende cada vez más hacia la automatización, esto quiere decir, que las fábricas necesitan menos mano de obra. Pero entonces parecería que la solución de Trump sería frenar la automatización de la industria con el fin de regresar al modelo de cadenas productivas instaurado por Henry Ford, nada sería más absurdo y estúpido que eso.

Si esto fuera así las consecuencias serías desastrosas, la industria de transformación perdería competitividad y lo más seguro es que como efecto dominó, la economía norteamericana colapsaría teniendo fuertes efectos en toda la economía global, dicho de otra forma, haría que se perdieran muchos más empleos de los que busca generar. Lo que Trump no ha entendido es que la economía estadounidense se encuentra en una transición hacia la terciarización, esto significa que hay un debilitamiento del sector secundario que es el de la industria de transformación, pero hay un fortalecimiento del sector servicios, es decir, está sucediendo lo mismo que en todas las economías desarrolladas, en las cuales los empleos se están generando en servicios ya que la industria manufacturera y de transformación se está mudando a países mucho más rentables, pero Trump insiste en nadar contracorriente. (Vía: The Economist)