Trump presenta a su nominado a la Suprema Corte: ¿Quién es Neil Gorsuch?

En febrero de 2016, uno de los “votos conservadores” duros de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos (SCOTUS, por sus siglas en inglés), Antonin Scalia, murió de forma repentina. Su fallecimiento no pudo haber llegado en un momento de mayor confrontación entre Barack Obama y la mayoría republicana: en pleno desarrollo de las votaciones primarias, los candidatos republicanos y los miembros del Senado y la Cámara de representantes aprovecharon la oportunidad para bloquear la nominación, declarando -incluso- que aunque Obama lograra encontrar la forma de revivir a Lincoln, no votarían por él.

Ha pasado casi un año y el lugar de Scalia sigue vacío. En ese tiempo, muchos conflictos legales referentes al rechazo de legislación estatal o federal que limita, cancela o “dificulta” ciertos derechos ganados en luchas sociales (como la anulación de leyes de “votación”, que dificultaron el derecho a voto de millones por todo EE.UU., o la defensa del derecho de las mujeres a abortar de forma legal y segura, puesta en peligro en decenas de estados por legislaciones reaccionarias) habían logrado avanzar, si bien algo tímidamente. (Vía: Washington Post)

El día de ayer, 31 de enero, Donald Trump anunció a su candidato para llenar el sitio dejado tras la muerte de Scalia: Neil Gorsuch. El presidente decidió hacerlo en el horario estelar de la televisión estadounidense, por medio de un mensaje nacional, en todo el estilo del reality show, The Apprentice: anunció desde días antes, por medio de un tuit, que “había tomado una gran decisión”, sin más contexto o explicación y, el martes la Casa Blanca anunció prácticamente lo mismo, había una “gran decisión” que iba a ser anunciada al día siguiente, el 31 de enero, a las 8 de la noche por todos los canales. Dado el lento avance de sus nominaciones para llenar su gabinete, se esperaba que, o fuera otra orden ejecutiva o el anuncio de su nominado a la SCOTUS. Para sorpresa de muchos, fue lo segundo. (Vía: The Guardian)

Casi un año después de la muerte de Scalia, después de que los representantes republicanos bloquearon una y otra y otra y otra vez la validación o rechazo del candidato propuesto por Barack Obama, Merrick Garland, sin más justificación que era el candidato de Obama; Trump quizá es consciente de que los demócratas en el Congreso intentarán una estrategia semejante, por lo que llamó a Mitch McConnell, líder del partido republicano en el Congreso, que bloquee todo intento de ello, que “ataque nuclearmente” a los que se opongan a la nominación. Si bien el partido en el poder tiene los números para aprobar nominaciones  al gabinete aún sin un solo voto demócrata (como ha estado ocurriendo en estas últimas horas), el caso de la SCOTUS es completamente diferente: se requiere una mayoría calificada (dos tercios del Senado y la Cámara de representantes) para ser aprobado, por lo que el partido republicano, forzosamente, tendrá que negociar con su contraparte, a la que día a día han atacado y antagonizado desde el 20 de enero, cuando Trump tomó poder de la Casa Blanca.

Gorsuch, hasta el momento de la nominación, había sido un juez federal asentado en la ciudad de Denver, Co., y su historial de intervención en asuntos constitucionales resulta de alarma para muchas asociaciones: desde organizaciones y grupos horizontalizados que buscan pelear contra la violencia policial y el racismo institucional, grupos por-derechos LGBTTTQIA, asociaciones como Planned Parenthood (que defienden el derecho de elección reproductiva de las mujeres) y minorías religiosas, lingüísticas y raciales… (Vía: The Guardian)

Gorsuch, como a quien podría remplazar, el fallecido Antonin Scalia, creen en la interpretación “original” de la Constitución estadounidense: para ellos, la ley no se “adapta” a la sociedad que reglamenta, sino que desde su redacción primera establecía ya los parámetros y las posibles interpretaciones que podría abrazar. En el año 2005, en plena época de George W. Bush, Gorsuch escribió en un artículo que la oposición, en lugar de abusar del recurso jurídico (demandas, restricciones judiciales, etc.), deberían de preocuparse por ganar  las elecciones; su tesis doctoral hace una interpretación del por qué la eutanasia no puede ser considerada más que como un homicidio (lo que alimenta la teoría de una posible postura Pro-vida).

En el sentido de su experiencia y estudios, sorprendentemente (para el gabinete que ha construido), Trump eligió un candidato que cumple de sobra las exigencias que demanda el puesto, aún cuando, de ser confirmado, sería uno de los más jóvenes ministros en su historia. (Vía: fivethirtyeight.com)

La batalla por la SCOTUS es vital para la resistencia contra los futuros (ya no posibles, lo vimos este fin de semana) abusos de poder del régimen de Trump: la Corte, históricamente, ha sido uno de los escenarios en los que se ha luchado por los derechos de los ciudadanos norteamericanos, desde la final abolición de la esclavitud, los mecanismos para defender el medio ambiente, hasta el derecho de las mujeres de abortar de forma legal y segura. Hoy, con Trump y su camarilla cada uno de esos derechos están en peligro, y un voto conservador como el que es más que seguro que tendrá Gorsuch, inclina la balanza un poco más en favor del republicano. ¿La oposición, tanto la de la calle como la que hay en los sistemas políticos y legales, encontrará la forma de oponerse a Trump, por lo menos, en esta nominación?