Suspendieron al líder de la oposición contra Dilma Rousseff por actos de corrupción

El diputado Eduardo Cunha fue suspendido provisionalmente de su cargo como legislador y presidente de la Cámara de Diputados de Brasil.
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El día de ayer, el diputado brasileño Eduardo Cunha fue suspendido provisionalmente de su cargo como legislador y presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, por el Tribunal Supremo de este país.

Carente de solvencia moral para desempeñar su puesto –a decir de este organismo–, Cunha es investigado por haber participado en actos de corrupción, desvío de dinero y sobornos relacionados con el caso Petrobras; así como por haber ocultado millones de reales en cuentas secretas en Suiza.

Paralelamente, ha sido cuestionado respecto a las propiedades de su empresa Jesus.com o los excesivos gastos en el extranjero realizados por él y su familia.

Cunha es una de las figuras políticas más poderosas en Brasil hoy en día. Enemigo político de Dilma Rousseff, fue uno de los principales impulsores del proceso de destitución de la presidenta de este país, al punto que lideró el Impeachment (Proceso de destitución) celebrado hace unas semanas en contra de Rousseff.

Como legislador del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), se le reconoce por haber bloqueado proyectos legislativos provenientes del Gobierno; de promover iniciativas de ley como la creación del “Día del Orgullo Heterosexal” en contraposición al Día del Orgullo Homosexual, o de buscar reducir la edad de responsabilidad penal a 16 años.

Por otro lado, Eduardo Cunha, conocido por sus inclinaciones religiosas, en tanto cristiano y evangélico, ha sido señalado por poseer 150 dominios en internet con la palabra “Jesús”, y por haber aprovechado los reflectores de la función pública para predicar en pos de la fe.

Luego de la suspensión, a partir de ahora asume el cargo el actual vicepresidente de la Cámara, el legislador Waldir Maranhão, quien es aliado de Cunha y al que también se le investiga por estar involucrado en el caso Petrobras.

Esto sucede en medio de una profunda crisis política, en vísperas de la que podría sea la última semana de Dilma Rousseff como presidenta de Brasil, ya que será a mediados de este mes cuando el Senado decida si aprueba o no el proceso de destitución en contra de su mandataria.