Se empiezan a llenar los vacíos de poder dejados por E.U.

Invariablemente, tanto en política como en economía los vacíos dejados por algún actor son llenados inmediatamente por otro, ya sea en términos de poder, de preponderancia económica o de influencia geopolítica. En consecuencia el repliegue voluntario de Estados Unidos dejará espacios vacíos que ocuparán nuevos actores y nuevos competidores que adquirirán influencia  la escena económica y política global.

Este proceso de ensimismamiento de los Estados Unidos traerá sin duda una reconfiguración de la geopolítica debido a que los vacíos dejados serán aprovechados y ocupados por otros actores interesados en adquirir mayores ventajas económicas y por supuesto políticas y militares. Es decir, el proteccionismo que está impulsando el gobierno de Donald Trump está generando que Estados Unidos pierda sus zonas de influencia comerciales y políticas, derivando en una pérdida de preponderancia a nivel global.

En realidad los dos grandes ganadores de este repliegue norteamericano son China y Rusia, quienes pasan a dominar y a generar influencia en regiones antes disputadas con la potencia norteamericana, en términos de preponderancia militar Medio Oriente y Europa Oriental pasan a estar bajo control de Rusia y prácticamente el lejano oriente por parte de China. En términos comerciales el vacío se llenará también por China, quien ahora busca ser el principal impulsor del libre comercio, dejando el comunismo solo en el terreno de lo político, ya que internamente se maneja prácticamente como una dictadura; asimismo, países de la Unión Europea se verán beneficiados debido al vacío dejado por Estados Unidos en los mercados globales.

Es decir, prácticamente Estados Unidos se está disparando en el pie ya que perderá preponderancia e influencia en el sistema económico y político global lo cual derivará en un debilitamiento de su economía interna debido a la falta de competitividad producto de sus políticas proteccionistas. Esto, acompañado de la tendencia del dólar a apreciarse en los mercados puede ser catastrófico debido a que el país se volvería un destino poco atractivo para las inversiones tanto internas como externas, resultando en pérdidas de empleo y presiones inflacionarias.

En realidad, la salida oficial de los Estados Unidos del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica (TPP),  beneficia enormemente a China, ya que el acuerdo estaba diseñado para competir contra ellos con el fin de frenar su preponderancia en los mercados del Pacífico. Trump no se dio cuenta o no quiso ver que en realidad estaba entregando geopolíticamente esa región a China al renunciar al tratado, tan es así que el gigante asiático ya puso sobre la mesa de generar un acuerdo comercial en donde ellos tomen el lugar de Estados Unidos.

La Asociación Económica Integral es nuevo tratado propuesto por China , que por supuesto excluye a Estados Unidos, y deja de lado algunas protecciones medioambientales y laborales integradas en el TPP por el ex presidente Barack Obama. Evidentemente muchos actores políticos, tanto republicanos como demócratas, han criticado la decisión de Trump de salir del acuerdo comercial debido a que era central geopolíticamente hablando para frenar el acelerado expansionismo chino.

Esta medida es muestra que el proyecto de gobierno de Donald Trump no tiene ni pies ni cabeza, ya que por una parte señala que protegerá los empleos de los ciudadanos estadounidenses, y, por otro lado que frenará el avance político y comercial de China en el mercado global. Sus medidas en particular no benefician ni uno ni a otro, ya que por una parte deja el camino libre a China al salir del TPP y, por otra parte promueve el proteccionismo comercial que traerá como consecuencia menor competitividad de la economía estadounidense, lo que podría traer como consecuencia pérdidas de empleo y aumentos en la inflación. (Vía: El Financiero)