Como regalo de día de reyes, México recibió el anuncio de que Rusia busca interferir en el proceso electoral de 2018. El consejero de seguridad de la Casa Blanca, H. R McMaster (que bien podría prestar su nombre para un rapero californiano) dijo que se perciben “señales iniciales” de que el país soviético quiere interferir en las elecciones mexicanas:
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Con Rusia estamos crecientemente preocupados por estas campañas sofisticadas de subversión, desinformación y propaganda y el uso de herramientas cibernéticas para hacerlo. Dentro de Europa esto lo hemos visto más recientemente con referendo de independencia de Catalunya en España, por ejemplo. (vía: Reforma)
Por supuesto, no explicó cómo es que puede o no interferir en nuestras elecciones (o en las de los demás), pero él tiene clarito que se están metiendo en los procesos democráticos de los países. Seguramente tienen la creencia de que quieren volver a formar un bloque, pero ahora con países regados por el mundo, pero también sabemos que si eso sucede, siempre tendremos a Rocky para luchar por nosotros y por un mundo libre de Ivanes.
Después de esa acusación, el vocero del Kremlin (con K, aunque a este tampoco es recomendable alimentarlos depués de media noche), Dmitry Peskov, negó estas intenciones y dijo que no debemos de preocuparnos, que ni les interesamos. Y no solo nosotros, sino cualquier otro Estado en el mundo y dijo que acusar de querer interferir en México es llevar demasiado lejos el asunto (¿entonces quieren o no quieren?). (vía: El Financiero)
Aunque no se ha podido demostrar o no se ha hecho abiertamente, es una realidad que el gobierno Ruso ha querido mediar en las decisiones electorales en muchos países. Primero, en los países que habían conformado la URSS tras la caída del muro en 1991, y luego en el occidente.
Según el Washington Post, existen pruebas de su mano soviética en República Checa, el referéndum del Brexit, Austria, Bulgaria, Países Bajos e incluso Alemania; todo esto, sin tampoco olvidar el escándalo que sigue existiendo por la supuesta intromisión en Estados Unidos y su democracia a sombrerazos. De cualquier manera, este diario cree que su injerencia no significó un cambio de tendencia para los lugares en donde se cree quisieron meter su cucharinsky. (vía: Washington Post)
Igual, si quisiera hacerlo, no sabremos cómo decirle o explicarle a los rusos que por manos dentro de las elecciones, no paramos.


